El Ministerio de Igualdad
Es que el que más desiguales causa,
Por mor de quien, de su necedad,
De prisa maneja y sin pausa,
A su aire, toda la humanidad;
Ha instado que a su voluntad
Se puede ser don, doña o doñe,
Por mor de la utilidad
Del coño y la coña, o retoñe
Ya, sin más, la ambisexualidad;
Ya aquello de lo que Dios une
No lo separe el hombre, a su edad,
Lo acuna, lo acuno o lo acune
Quien sea, su fecha de caducidad
La abolido lo de ser inmune;
A la vista la inmunidad
De este despilfarro, despilfarra
O despilfarre, y la paridad
Entre la pachorra y la garra,
Ambas gozan de impunidad;
Tanto montan por tanto la ira,
Iro o ire, que la caridad,
La cáscara amarga de la mentira,
Que el dulce grano de la verdad,
Incluso el muerto que aún respira;
Y aquí es donde a la disparidad
Le cabe el honor de tener cabida,
Puesto que la superioridad
Moral de la Izquierda no olvida
Que es de su exclusiva propiedad,
Pues que en ella, ¡que casualidad!,
Le va a la Irene, ¡coño!, la vida …
¡Sin el Ministerio de Igualdad!.

