¡IDÓLATRA DE SÍ MISMO!

¡IDÓLATRA DE SÍ MISMO!

 

 

Hasta ahora callados,

Ya sus propios barones

A cada cual lo llaman por su nombre;

Se oyen por todos lados,

Con un par de cojones,

Repulsas, sin que ya nadie se asombre;

 

Señor Sánchez: ¡oído

Al son y ojo al parche!,

Que hay señales de humo en el horizonte,

Y es tanto ya el ruido,

Que, como no se marche

Por su pie, si la cabra tira al monte,

 

Ya sabe su destino,

Puesto que de rumiante

Mamífero doméstico es su pelo

Por fuera, y su intestino

Por dentro, semejante

En lo demás por más que haga el canelo;

 

Sin el menor recato,

Incluso a su pesebre,

Como un fiel idólatra de sí mismo,

Intenta darles gato,

-¡ya el colmo!,- por liebre …

Viendo que por ahí se van al abismo,

 

Para que se dé cuenta

De que no está el horno

Para bollos y juega ya con fuego,

Que es tal ya la tormenta

Que levanta y el bochorno

Que causa, que, poniendo en ascuas su ego,

 

De veras, no un adorno,

Mutando está en ¡para siempre!, su … ¡hasta luego!.

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Autor

Salvador Monzó Romero

Salvador Monzó Romero cuenta la feria según le ha ido y según le va, siempre ante la pantalla de la Televisión, reivindicando desde su sillón-bol, un tanto escorado a la derecha, su derecho a la crítica mordaz y ácida, pero con carácter moralizante.

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