148. ¡PUES ESO!
(01.07.23)
Tanto la Montero riza
El rizo, si a la sin hueso,
Tras un extraño receso,
Le da, que es una paliza,
Sin más razón que el “¡pues eso!”;
Es la Montero de Hacienda,
-La otra ha cerrado la tienda-,
Que al vender su mercancía,
Tanto se agita y porfía,
Que no hay quien la entienda;
Tal como un alma en pena
Y cuerpo de lagartija,
Esposa, madre e hija
De esa larga cadena
De Miembras, es la más pija,
Pues mover como ella el rabo,
Echando guindas al Pavo,
Ella sigue en sus trece,
Puesto que honra merece
Quien no da ni una en el clavo;
Señora ministra: veró-
nicas en el amplio albero
De una Hacienda en sumidero,
Para no ir al retortero,
¿Cuántas da?: … ¡Ninguna! ¡Cero!;
Que se le ve el plumero,
Sépalo, sin ningún pero:
Al torearnos, primero
Avise si hay algún sobrero,
¡Pues eso!: … ¡Lo del trasero!.

