Bella canción de Nino Bravo. Recuerdo este estribillo desde mi más tierna infancia. Dicha canción es de 1972. Es una hermosa canción de amor que termina con esta estrofa: “No sé que hará, ni si vendrá. Más yo la espero”. Otra frase memorable es: “Y luego huye sin hablar…”. Noelia, Noelia, Noelia.
Saco a colación esta bonita canción para referirme a la tristemente persona fallecida que tenía este bello nombre: Noelia Castillo Ramos. Joven mujer que pidió que se le aplicara la eutanasia. No quería vivir. Estaba cansada. La vida solo le había dado dolor, mucho sufrimiento, demasiado… Leí su trayectoria vital. Era terrible. Sus padres la llevaron a un centro de acogida. No se hicieron cargo de ella. Fue violada, al menos, por tres hombres. Intentó suicidarse muchas veces. Una de ellas, al saltar desde un quinto piso, quedó tetrapléjica. Y luego se intentó suicidar de muchas formas y todas fallidas. Pidió que la quitaran la vida. He leído, que su padre se opuso… Al final Noelia, Noelia, Noelia ha conseguido su objetivo: le han quitado la vida.
Soy sacerdote y creo en la Vida. Hay que proteger la vida desde la concepción hasta el último hálito de vida. La vida es un regalo de Dios. Es el bien más maravilloso que se nos ha dado y valga la redundancia, la vida hay que vivirla hasta el final.
Pero he de decir, igual sería mejor callar, que el caso de Noelia, Noelia, Noelia… me ha revuelto las tripas y me ha dejado un dolor profundo en el alma. Me ha dejado muchos porqués, muchas cosas que se me escapan. Como es posible que la sociedad no pueda proteger a Noelia, y a tantas otras Noelias. Exiliada de su casa, acogida en un centro, violada, destrozada en lo más profundo de su ser… Noelia solo quería huir de la mierda, perdón por la palabra, del mundo que le había tocado vivir.
Noelia, hay por desgracia tantas como ella, no se merecía esa vida.
Creo en el Dios de la Vida. Estoy seguro que Dios ha acogido a Noelia en su seno de madre, y ella está gozando de la Paz, que aquí nadie la supo regalar. Todo ello me lleva a pensar que nuestra sociedad se está deshumanizando, no tanto por aplicar la eutanasia, sino por cuanto que hace que muchas personas, cada vez más jóvenes, no quieran vivir en este puñetero mundo.
Termino. Viví con un hermano de hábito que murió de ELA. Él se agarró a la vida hasta el último estertor. Tenía fe. Había vivido una vida plena, con sus alegrías y sus sufrimientos. El bueno de Luis, que Dios tiene en su gloria. Noelia no tuvo esa fortuna. Nunca juzgaré a Noelía por su última decisión. Yo sí que me juzgo y juzgo a la sociedad que la llevó a tomar esa decisión.
Noelia, Noelia, Noelia… luego huye sin hablar…
