En realidad ha descendido algo más del 6% interanual

El PIB cae sólo un 0,3%: orden de Zapatero

La ruina a cientos de miles de familias y decenas de miles de empresas

Si tuviéramos una oposición sensata y capaz, el fraude del sistema estadístico nacional no podría mantenerse

El tema de la manipulación de la Contabilidad Nacional por parte del INE y del resto del sistema estadístico resulta no solamente un auténtico escándalo; es que en cualquier país decente incurriría en responsabilidades graves, porque el engaño masivo a los agentes económicos sobre lo que ocurre en realidad les induce a tomar decisiones erróneas de consumo y de inversión como ocurrió en 2007 -«no hay ninguna burbuja inmobiliaria»- y en 2008 -«no existe ninguna crisis»-, lo que llevaría a la ruina a cientos de miles de familias y decenas de miles de empresas, y que ante la total impunidad con que se realiza, se repite una y otra vez en favor de la degradación económica, intelectual y social que Zapatero representa.

Ahora es «el PIB ya solo cae un 0,3%», o sea que estamos a punto de superar la crisis, cuando la realidad es justo la contraria.

Pero si en lugar de la peor oposición imaginable, con un líder incapaz de poner orden en su propia casa, y con unos responsables económicos dedicados a sus propios negocios y a apuñalarse los unos a los otros, tuviéramos una oposición sensata y capaz, el fraude del sistema estadístico nacional no podría mantenerse.

  1. Primero, porque si los encargados del tema económico del PP se dedicaran al trabajo para que les pagan, habrían cuantificado la incoherencia entre los indicadores de producción y demanda y la Contabilidad Nacional, y verificado que las cifras del INE no se tienen en pie, como no se tenían las de 2008, cuya tasa han tenido que revisar sólo siete meses después ¡un 25 % a la baja para empezar!
  2. Segundo, porque si el Sr. Rajoy tuviera lo que debería tener alguien que aspira a gobernar España, daría un puñetazo encima de la mesa y exigiría a la Comisión Europea una auditoria a fondo de todo el sistema estadístico.

La incoherencia entre el PIB y los indicadores de producción y demanda

Medido a través de la producción, el PIB es igual a la suma de los valores añadidos brutos (VAB) sectoriales, más los impuestos netos sobre productos. Sus participaciones son: agrario, 2,6%; energía, 2,3%; industrial, 13,4%; construcción, 11,0%; servicios, 60,4%, impuestos netos sobre productos 10,3%.

Y la tasa de variación interanual a septiembre de los indicadores más representativos de los sectores productivos muestran una caída del 23% para la energía, del 15,6% para la industria, del 25% para la construcción y en servicios el descenso de la cifra de negocios y las ventas declaradas caen siete veces más que el VAB, unas incoherencias que alcanzan ya cotas desconocidas, porque aunque no es igual valor añadido que ventas o producción, las diferencias son tan enormes que invalidan completamente las cifras del INE.

Medido por los componentes de la demanda, el PIB es igual a la suma de las demandas finales de bienes y servicios en el periodo: consumo de las familias, el componente que más pesa, 57% del total; inversión, 30%; gasto del gobierno, 18%, y el saldo de la balanza comercial cuya aportación es negativa.

¿Y qué pasa con el consumo de las familias? Pues que ha experimentado la mayor caída de la historia, y la cifra del INE de Zapatero es una broma.

Si utilizamos cifras correlacionadas independientes, por ejemplo, los ingresos por IVA, éstos han caído el 33,9% a septiembre; o las ventas interiores deflactadas, el 14,5%.

Luego la inversión -11% la oficial, -17% la caída real de la FBCF, o del -23,7% los bienes de equipo, es decir, el comportamiento de los componentes que suponen el 87% del PIB, no tienen nada que ver con la versión oficial.

Y finalmente la balanza comercial, donde las discrepancias entre la Contabilidad Nacional y Aduanas ya no son de recibo.

La estimación del PIB por procedimientos indirectos: la tendencia

Hay varios procedimientos indirectos, el más utilizado es la estimación a través de las afiliaciones a la Seguridad Social y la productividad, pero desgraciadamente y como expliqué la semana pasada, es ya inutilizable, porque las cifras de afiliación se han falsificado incluyendo cientos de miles de escolares como afiliados no cotizantes.

A falta de ello, otro de los procedimientos es la estimación a través de una variable fuertemente correlacionada.

En concreto, el PIB ha venido variando históricamente un punto menos que el consumo de gasóleo automoción. Si el consumo crecía, por ejemplo, un 4,5%, caso aproximado de 2006 y 2007, el PIB crecía un 3,5%.

¿Y qué pasa ahora? Pues pasa que el consumo de gasóleo automoción ha caído un 5,6%, lo que significa que el PIB ha caído un 6,6 % interanual, con un margen de error del 10%.

Pero la falsificación no sería tan dañina si la tendencia fuera a mejor, pues las decisiones inducidas a los agentes económicos solo errarían el timing, pero es que la tendencia es a peor.

Así, los indicadores interanuales de septiembre son peores que los de agosto en energía -22,8% frente a -12,2% en ventas o -6,9% frente a -6% en producción-, peores en la industria -12,5% frente a -10,6% en agosto, peor en la construcción, donde el consumo aparente de cemento pasa del -21,6 % al -23,7%, y peor en los servicios.

Por su parte, los indicadores adelantados como visados de superficie a construir, pedidos a la industria, inversión en bienes de equipo, y sobre todo, el indicador sintético de actividad que elabora el MEH, que da idea de la evolución de la economía a seis meses vista, empeoran en su totalidad.

¿Y qué significa todo esto? Pues que la economía va a peor y no a mejor: más paro, menos consumo, menos producción y la bomba nuclear, mayores déficit, con el agravante que el aumento es casi en su totalidad consecuencia del incremento del gasto corriente, fundamentalmente salarios.

Y aquí no puedo dejar de mencionar, como dentro de la locura suicida que se ha apoderado de nuestros indignos políticos, la Comisión de Presupuestos ha aprobado que todo el endeudamiento 2009 y 2010 sea destinado a ¡gasto corriente!

Todo antes de bajarse los salarios a sí mismos, a sus familiares, a las decenas de miles de asesores y a los cientos de miles de chupópteros contratados a dedo, y antes también de privarse de coches, viajes de lujo y todo el demás despilfarro.

En resumen, que el PIB ha caído algo más del 6% interanual, que en el tercer trimestre se ha moderado la caída como consecuencia de la estacionalidad y el efecto de las medidas temporales de estímulo como el Plan E y el Fondo Local, pero no un 0,3% sino por encima del 0,8%, que esta moderación ha dado paso a una nueva aceleración después de verano, que se agravará con las subidas de impuestos estatales y locales a partir del primer trimestre 2010 y el desplome de las expectativas de renta permanente por parte de las familias, que los déficit de la AAPP seguirán creciendo en forma descontrolada, generando un volumen de deuda imposible de financiar a los pocos meses de que el BCE cierre la barra libre del crédito.

A día de hoy, la deuda de los bancos españoles con el BCE, dedicada casi íntegramente a la adquisición de deuda Zapatero a corto, alcanza el increíble récord de 82.000 millones de euros.

Y como guinda del pastel, más de la mitad del sistema financiero está quebrado, no podrán devolver sus casi 800.000 millones de deuda, sólo retrasar lo inevitable refinanciándola con aval del Estado, lo que significa que no serán ellos sino nosotros, el pueblo, los responsables de su devolución.

En 2009 de unos 80.000 millones de vencimientos, no se ha amortizado casi nada, más de 70.000 se han refinanciado a tres años con nuestro aval, ¡concedido sin el más mínimo cálculo de liquidación si se produce la quiebra! Es de Juzgado de guardia.

¿Y qué pasará dentro de tres años, cuando habrá que devolver no 70.000 sino 240.000? Pues que es imposible porque la situación será muchísimo peor. Pero lo dramático, lo auténticamente escandaloso, es que entonces ya no lo deberán ellos, ¡ lo deberemos nosotros!

El problema no es, como no ceso de repetir, cuando saldremos de la crisis, sino cuanto tiempo podremos mantener el imparable deterioro de las cuentas públicas, antes que España entre en suspensión de pagos, o entre en quiebra la mitad del sistema financiero.

 

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