Si este Gobierno es tan sectario como vemos con sus adversarios, es lógico que con sus aliados sea generoso hasta el derroche, sobre todo si dispone de la Hacienda Pública y del BOE. Tras Polanco, la UGT y los empresarios de comunicación, le ha tocado el turno a otro amiguete.
El Ministerio de Cultura concedió el día 24 el premio Nacional de las Letras al poeta y novelista José Manuel Caballero Bonald. El último servicio de éste a la causa progre fue la arremetida contra César Vidal, ganador del IV Premio de Novela de Torrevieja. De la novela, dijo
que la trama era «muy oscura» y «sospechosa de algo». El escritor se lamentó de que «con esta historia, el lector puede pensar que la Revolución Francesa fue una historia de maleantes y atribuir a la masonería una conspiración universal para crear una orden nueva, me parece una simplificación reduccionista». Al veterano escritor esa novela le recordó «a libros que publicaban los herederos de Franco sobre la Masonería», explicó Bonald.
Yo he leído Los hijos de la luz, y me parece una novela muy bien escrita y muy entretenida. Así que para este policía del pensamiento cualquiera pueda pegeñar impunemente títulos infames como El Código Da Vinci , basados en tramas ocultas en las que los malvados son los jesuitas, los papas o el Opus Dei, salvo que se pretenda novelar la organización conspiradora por antonomasia: la masonería.
En Torrevieja, Caballero Bonald no dijo nada del finalista: José Calvo Poyato, de cuya novela horrorosa ya hablé en un post anterior. Casualmente éste es hermano de la ministra Carmen Calvo, que concede el premio.
Sin duda, otro factor que ha contribuido a que interpretemos el premio como una retribución del PSOE a uno de sus pretorianos son sus declaraciones posteriores al premio:
Contra los gregarios. Esos que van a las manifestaciones contra el divorcio, contra los homosexuales, contra la LOE, contra los españoles sumisos. Ese millón de españoles, o cien mil, que ya eran así con el franquismo. (…) Siempre hay un franquismo latente, y ahora lo alienta la FAES del señor Aznar.
Doña Carmen, disimule un poco, que no está en su cortijo andaluz.
