La Marea de Pérez Henares

Hartos de dioses y profetas

Me da igual si son sacerdotes aztecas, adoradores de Kali, imanes mahometanos, curas católicos o pastores protestantes. Pretender colocarnos leyes presuntamente reveladas por sus dioses y que los humanos debemos acatar es algo intolerable. Que debemos resistir y que no nos queda más remedio que combatir. Porque eso se llama teocracia y unos y otros nos la han intentado imponer con los más terribles resultados a lo largo de la historia.
En eso siguen algunos. Ahora y especialmente, como una vuelta a la tiniebla, el Islam intolerante y opresor.
La religión por encima de las constituciones, de los derechos humanos, de las leyes de las que libremente se han dotado los hombres. Lo pretenden en sus países y lo pretenden en los de los demás. En los lugares que dominan como férrea dictadura, que eso es la sharia: la dictadura de la religión. En los democráticos utilizando la permisividad y la libertad de pensamiento pretenden imponernos la intolerancia y la represión de esa misma libertad.
La humanidad ha luchado siglos enteros para librarse, donde ha podido que en algunos lugares está claro que no, de este yugo que la lleva oprimiendo desde el principio de los tiempos. Aquí fue en Renacimiento, la Ilustración y la implantación general de la Declaración de los Derechos Humanos (en España soportamos nacional-catolicismo como régimen hasta hace menos de medio siglo) la que situó a las creencias en su justo lugar: el ámbito de lo personal, de las creencias y valores íntimos. Ahí no solo respetables sino defendibles y positivas.
Pero parece que hay que seguir en la brecha. Lo de las caricaturas de Mahoma no por anécdota dejan de ser la punta del enorme iceberg. La reacción, que eso es: pura caverna retrograda, puro medievo y pura opresión, demuestra la peligrosidad de lo que tenemos delante. El intento es bien claro: arrasar la libertad de expresión y opinión. La intolerancia religiosa, la imposición teocrática. Delante de ello solo cabe lo de siempre: la defensa de la libertad y de la laicidad.
A estas alturas, la verdad, es que si de algo tenemos que estar los hombres es mas que hartos de dioses y profetas. ¿O es que hay ciudad donde más sangre se haya vertido y más odio desparramado que esa Jerusalén pretendidamente santa y símbolo para las tres grandes religiones monoteístas?. ¡Vaya ejemplo! ¡Vaya dioses!

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Autor

Antonio Pérez Henares

Ejerce el periodismo desde los 18 años, cuando se incorporó al diario Pueblo. Ha trabajado después en publicaciones como Mundo Obrero, Tiempo, El Globo o medios radiofónicos como la cadena SER. En 1989 entró al equipo directivo del semanario Tribuna, del que fue director entre 1996 y 1999. De 2000 a 2007 coordinó las ediciones especiales del diario La Razón, de donde pasó al grupo Negocio, que dirigió hasta enero de 2012. Tras ello pasó a ocupar el puesto de director de publicaciones de PROMECAL, editora de más de una docena de periódicos autonómicos de Castilla y León y Castilla-La Mancha.

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