La Marea de Pérez Henares

Feminismo linguístico, preclara estupiez

Soy periodisto y poeto, tengo un amigo atleto y otro futbolisto. Mañana tengo que ir al dentisto y pedir hora para el oculisto . Seguramente sea un poco machisto y no se si soy del todo democrato . Pero después de escribir estoy lo que me doy cuenta es que al menos no soy tan tonto como la directora del Instituto de la Mujer, Carmen Peris. La dama pretende que cambiemos nuestra lengua para acoplarla a los dictados de lo que ella entiende por feminismo. Y el resto de los mortales , salvo alguna acérrima seguidora, por simple y llana estupidez.

Ha pedido, la señora, que no tiene, por lo visto, mejores cosas en las que emplear su tiempo, que la Real Academia de la Lengua de entrada a vocablos «feministas» porque a su juicio algunos demuestran sexismo a boca llena. Por ejemplo ,dice, juez, concejal o miembro. Y propone jueza, concejala y miembra, que mira que este ya suena tan mal que hasta daría asco serlo.

La memez es supina porque , por esa misma regla de tres, habriamos de ser los hombres juezos o concejalos para señalar claramente el sexo del portador.

Y si aplicáramos su propuesta a los vocablos terminado en la por lo visto femenina “a”, que habitualmente se emplean para señalar ocupaciones o profesiones acabaríamos en el ridículo primer párrafo con el que empezaba este texto.

Pero no se conforma la Peris con semejante dislate, sino que considerando que la mandaran a freir espárragos, se pone la venda antes que la herida acusando a la Real Academia de la Lengua y en vez de asumir que su propuesta es una chorrada mayestática se suelta el pelo condenando a los integrantes de la institución de “ideología machista” que les impedirá dar tan trascendental paso en la lucha por la liberación e igualdad de la mujer. Tras ello pasa , en fuga hacia el infinito de la reivindicación a exigir que en la Academia se imponga la paridad. O sea, que se elija al 50 por 50 , masculino y femenino, a sus miembros. Ya no importara como escriban o cuanto sepan de la cosa de la lengua sino que por paridades la mitad habrían de ser mujeres. Pocas hay ahora desde luego, creo que solo tres, y debiera ir corrigiéndose ese porcentaje a marchas bien rápidas. Pero no a forzar con paridades lo que debe llegar por el reconocimiento del talento.

Ahí se ha quedado por ahora. Pero no tengo duda de que volverán a la carga. Tienen otras ideas sublimes, seguro. Por ejemplo que haya que dar también el Cervantes, el Príncipe de Asturias de las Letras y los Nóbel de Literatura paritarios , y puestos a ello que sea también se paritario por ley todo. Absolutamente todo. Hasta la loteria. Que se obligue a que toque lo mismo a los hombres que a las mujeres.

Puestos a decir bobadas, a cada cual se nos puede ocurrir una. En clave de discriminación positiva siempre, claro. Aunque el día que me expliquen como esa discriminación no produce otra negativa enfrente , entonces tal vez no me suene a insulto eso de miembra. Verdad, jóvenes y jovenas, que diría Carmen Romero, una de las iniciadoras de este esperpento lingüístico.

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Autor

Antonio Pérez Henares

Ejerce el periodismo desde los 18 años, cuando se incorporó al diario Pueblo. Ha trabajado después en publicaciones como Mundo Obrero, Tiempo, El Globo o medios radiofónicos como la cadena SER. En 1989 entró al equipo directivo del semanario Tribuna, del que fue director entre 1996 y 1999. De 2000 a 2007 coordinó las ediciones especiales del diario La Razón, de donde pasó al grupo Negocio, que dirigió hasta enero de 2012. Tras ello pasó a ocupar el puesto de director de publicaciones de PROMECAL, editora de más de una docena de periódicos autonómicos de Castilla y León y Castilla-La Mancha.

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