La Marea de Pérez Henares

Burkina-Faso: Un retorno al Neolítico

La temporada de lluvias no hace mucho que ha concluido. Los pozos tienen agua, en las balsas aún queda. Las cosechas se están acabando de recoger. Las mujeres baten el mijo en grandes recipientes de madera en las plazas de los poblados. Se ha recogido también el sorgo, el maíz, los cacahuetes , el sorgo y las judías. La paja, mejor dicho la caña de las plantas, se almacena primero en los árboles y luego en armazones hechos con palos a donde no alcancen las vacas. Hay mucho ganado, sobre todo cabras, ovejas y vacas. La vaca es el banco de Burkina-Faso, en ellas se ahorra , ellas son la reserva y el “dinero” para compras, dotes y trueques. Ahora tienen pasto. Seco pero comestible. El Sahel está verde. A veces, incluso, hasta con amagos exuberantes, con arboledas que parecen desmentir al desierto. No hay hambre ahora. Hasta puede, incluso, hablarse de cierta abundancia en esta tierra famélica.

Burkina-Faso es uno de los países de la franja del Sahel, la franja que recorre como un cinturón el sur del Sahara. Es una amplia franja de territorio , de un lado a otro de Africa, de 4 millones de kilómetros cuadrados que atraviesa y condiciona ocho países, todos entre los más pobres del planeta. Una tierra rojiza, polvorienta, un paisaje de acacias, arbustos espinosos, un lugar donde sopla el “harmatán”, falto casi siempre de agua, un lugar donde el neolítico aún no es un tiempo pasado sino en el que viven los seres humanos que allí habitan. Burkina-Faso es el tercer país mas pobre del mundo y el de mayor índice de analfabetismo. De sus casi trece millones de habitantes tan solo el 8 por ciento de su población femenina sabe leer, en el caso de los hombres sube a un 19 por 100. La esperanza de vida es de 48 años, la tasa de mortalidad infantil (hasta los 5 años) es de 192 por cada mil nacimientos. El 45 por ciento de la población vive con menos de un dólar al día. El PIB por habitante no pasa de los 360 dólares.

No hay hambre ahora en Burkina-Faso. Las cosechas están recién recogidas, las mujeres muelen el mijo en molinos de mano, con piedras pulimentadas que son piezas de museo de la Edad del Bronce en los museos de Europa. Los niños llevan al agua y recogen a los rebaños de vacas y las cabras aparecen por cualquier recoveco. Las ovejas parecen tener todas un mismo padre, de cabeza y cuello negros y el resto del pelaje blancos. Hay muchos cabritillos y corderos siguiendo a las madres. Este año ha llovido bastante . Las balsas siguen teniendo agua, en algunos lugares las gentes preparan huertos con agua de los pozos que suben a mano , a puro tirón de cuerda o como gran avance mediante un embolo manejado a pie o a mano. Es el tercer año que no se pueden quejar de las lluvias pero la sequía acecha y volverá. Seguro que volverá y con ella la hambruna. Porque no hay apenas que conservar para cuando no haya cosecha. No hay reservas. Es una agricultura de pura supervivencia. El banco es la vaca y cuando llega la extrema necesidad todo se sacrifica antes que desprenderse de la vaca.

El Sahel agrario vive aun en el neolítico. Cuarenta etnias, la predominante “Mossi” con su lengua “mooré” y otras muchas entre los que destacan los nómadas “peulps” o “foulanis”. Las diferencias arquitectónicas de sus casas hechas de adobe, en esta época las balsas arcillosas donde se fabrican están a pleno funcionamiento, y la lengua amen de fisonomía y costumbres marcan pequeñas barreras apenas visible para el que llega de fuera pero a veces realmente infranqueables. Pero sea cual sea su tribu a todos la sequia y el hambre les acecha, con ellos la malnutrición, la enfermedad. Con la miseria y las nulas condiciones de salubridad e higiene –que los pozos estén tapados o tengan brocal para que no caigan las porquerías y arrastres del ganado ya es un avance importante-sin agua ni electricidad (tan solo en la capital y en alguna población) , sin letrinas y por supuesto sin médicos, sin servicios sanitarios cualquier rasguño es llaga, cualquier herida purulencia, cualquier mal puede incubar la muerte.

He ido a este viaje acompañando a la ONG “Bibir” , infancia en lengua nativa, una joven organización que en España lleva Alejandro Monegal y que sobre el terreno dirige Chema Rodríguez, un hombre que entre su época de Padre blanco y ahora como secularizado lleva casi tres lustros en esta zona de Africa. Están empezando. Sus proyectos son humildes, pero muy sensatos y pegados a las necesidades. No buscan la gran obra sino incentivar a las propias gentes. Lo ví nada mas ponerme en contacto con ellos a la llegada-el viaje es una larga odisea de Madrid a Marrakech, de allí a Casablanca y luego a destino final no sin antes hacer escala en la capital de Níger, Naomey – a la capital Ouagadougou , mas de un millón de personas viviendo en ella y al dirigirnos hacia la capital del norte, casi en la frontera con el Mali, Ouahiguoya , la tercera ciudad. Hasta allí va la única carretera asfaltada de esa zona de la nación. Y de ahí no pasa. Luego todo es tierra. Es el imperio de la bici o cada vez mas de las pequeñas motocicletas. En las ciudades todos tienen o intentan tener una. El cambio hacia el nuevo milenio es conseguir una moto. Y una camiseta del Barca. De Etoo si puede ser, el gran héroe negro.

Carretera adelante los poblados de adobe, las charcas donde se fabrican y secan al sol. Ahora no es muy fuerte. Luego llegara y se mantendrá mucho tiempo por encima de los 45 grados a la sombra. Chema empieza contarnos lo que vamos a ver mañana. Son proyectos posibles. Es posible una biblioteca, bien gestiona y ordenada, a la que acuden centenares de adolescentes. Es posible un proyecto de escolarización y de salud escolar, un medico irlandés, compañero de los Padres blancos de Chema y con el secularizado, Ben O,Keefle y un enfermero burkinabes formado en Cuba, van a cada poblado y cada escuela y atienden cada día una tropilla de niños enfermos. Luego reúnen a los padres. Son 9.000 los niños escolarizados y atendidos. Son 36 escuelas, de las que 6 las ha construido la propia ONG. Son 9.000 niños que necesitan una ayuda y un padrino.

Impacta tanto como las escuela acercarse a los poblados del interior del Sahel, a horas del único asfalto. Los proyectos son tan sencillos como la construcción de largos cordones de piedras que eviten la erosión de los campos y fijen un poco la tierras y las plantas, como el dotar de brocal a los pozos, como crear huertos, como poner un molino a motor , el orgullo de las mujeres de Sabouna, pues son ellas quienes lo regentan. Las mujeres, la verdadera espalda sobre la que abate todo, el “animal de carga de Africa” ha dicho con razón alguien, son también las mas receptivas y entusiastas, las que ponen más empeño y crean las incipientes cooperativas. Por ejemplo esa de hacer un foso para depositar allí el abono animal y utilizarlo luego en huertas, o la de hacer “sambala” algo así como un “avecrén” natural y nutritivo que tiene su origen en un árbol de la zona. A veces todo empieza con tres sacos de judías de simiente. La condición entregar seis cuando se recoja la cosecha. Una vez recibido los seis, “Bibir” devuelve de inmediato tres de los recibidos. Pero ha de ver los seis y enseñar que deben guardarse para cuando el hambre llegue.

En Sabouna en la reunión comunal hablaron antes las mujeres y eso en una zona casi al cien por cien musulmana. El país tiene un 40 por 100 que profesa el islám, otro 40 el cristianismo, sobre todo católicos y un 30 por 100 las religiones tradicionales que siguen impregnado a cualquiera de las otras confesiones y están muy arraigadas en el conjunto de la población. Pero aquí las religiones conviven. No hay fanatismo. Es un islám negro y tolerante, sin señales de radicalización ni de integrismo. Las mujeres tienen a su favor que la ablación, que en Níger y Mali es mayoritaria, sea aquí algo prohibido y en buena parte, aunque no tanto como alardean las autoridades, desterrado.

La lengua “culta” es el francés, la potencia colonizadora y que tuvo toda esta región en su poder con el nombre de “Alto Volta”. Y su huella es total en las formas administrativas. Hasta en la “carte de identité” de los habitantes pasando por todas sus formas de gobierno. Tras la independencia en los 60, se sucedieron los golpes de estado, hasta llegar a los 80 cuando lo dio Tomas Sankara, un socialpopulista, que hubiera podido ser una especie de Chavez africano si su “hermano y compañero” de armas Blaise Campoore no le hubiera derrocado y liquidado. Desde entonces es quien gobierna aunque restaurada una democracia formal y con mas de 80 partidos políticos, son muy “políticos” los burkinabeses y va por tres reelecciones tras haber cambiado la Constitución que lo impedía. Campoore tiene una ideología mas prooccidental y liberal y se puede asegurar que el país y su poder son estables actualmente lejos de las convulsiones y guerras de países vecinos.

Los poderes políticos y administraciones gubernamentales conviven en la zona rural, o sea en la gran mayoría de Burkina, con los tradicionales, con los jefes de los poblados. Lo vi en Toossin, donde el jefe gubernamental me llevo a conocer al jefe tradicional, un anciano que manifestó tener más de cien años. En Sobouna , un avispado cacique local, pero muy positivo en su gestión, anulaba al tribal de manera casi total. En cada pueblo conviven, incluso en Ouahigouya, donde está el Gobernador y toda la administración oficial pero también el viejo rey Yatenga, al que no puede tocarse en las visitas, cuyo palacio se abre a la plaza que es toda una leyenda. Se dice que si un presidente se atreve a ir a ella y desafiar así las antiguas costumbres. Dos lo hicieron. Entre ellos Tomas Sankara y los dos murieron a poco de su atrevimiento. Con ello la leyenda aún ha crecido más y la plaza el dia de la fiesta se llena hasta los topes para rendir homenaje al viejo rey. Así que Blaise Campoore, aunque tiene una casa muy cerca, todo un palacio fuertemente custodiado y al que esta prohibido acercarse y hacer fotos, se ha guardado mucho de acercarse por allí.

La ciudad es el centro de “Bibir” y de otras ONG y cooperantes. El «Hotel de la Amitie” su centro de reunión. Muchos franceses, algunos españoles. “Bibir» es casi enteramente africana, tan solo Chema y Ben son blancos. Su joya es el Creen, un centro de recuperacion de niños con malnutrición. Ben me dice: “Siempre se habla de la malaria, del Sida y a ello se dedican casi todos los recursos. Pero el problema de fondo es el hambre y la malnutrición. De eso es de lo que muere cerca del 60 por 100 de los niños. Si se dedicara a ello un poco más, salvaríamos muchísimas más vidas”. A Ben le compensa su trabajo el salvar las que puede, por cada vez que lo consigue se alegra , aunque a cada paso ha de lamentarse por las que no puede lograrlo . A veces, murió un niño el propio día de la visita, le llegan ya en condiciones irrecuperables, sin remedio alguno o incluso , tras la caminata de decenas de kilómetros de la madre ya muertos.

Ahora se acba de abrir el orfanato. Tan solo hace un mes. Tiene capacidad para 30 y seguro que acaba albergando muchas decenas mas. Se busca que lo niños puedan luego reintegrase a su poblados y para ello se contacta con familiares y que no se pierda el contacto. El y el CREN son autenticos oasis de limpieza y verdor en medio de una Ouahigouya que es todo lo contrario, suciedad, podredumbre, abandono y polvo.

En Ouahigouya hay mercado, hay calles que son basureros por donde escalan las cabras, los carroñeros alados decoran los postes del mínimo tendido eléctrico, hay un continuo zumbar de motocicletas, apenas coches y muchas bicicletas . De ella entran y salen los pequeños carros de ruedas de gomas, cargados hasta los topes y de los tiran pequeños pero resistentes burritos. Los niños los guían y los golpean. Me provocaron la mayor de la ternura y de la compasión esos pequeños borriquillos burkineses, sufridores, resistentes , de dulce mirada y siempre con el palo sobre sus lomos. Los niños pobres también son crueles.

Los burritos de Burkina, sumisos, nacidos esclavos y obedientes, trabajadores incansable, representan tal vez mejor que nada este pais. Poque Burkina-Faso es pobre, miserable incluso. Pero este pueblo no ha bajado los brazos. Trabaja , persevera contra una tierra y un clima tan hostiles a la vida. Se esfuerza en arrancarles su alimento. Cuando emigran a pasases vecinos de mejor clima, asombran con su productividad. Un agricultor burkines en Costa de Marfil produce tres veces más que un nativo. Son muy valorados como cultivadores por los terratenientes de aquel país. Por ello , el último día cuando ví a uno de sus burritos, que con una cuerda a rastras, la que acaba de romper, se dirigía al trote hacia un bosquete de pasto aun verde, con alegría de libertad y ansia de mejor vida, pensé tal vez con estúpida ingenuidad que fuera aquello una premonición del porvenir. Ojalá.

COMO APADRINAR A UN NIÑO: Cuesta 21 euros al mes. Puede hacerse llamando a este teléfono 902 40 55 05 . De el se facilitará nombre , ficha, foto y dos trabajos al año realizados por el. Existe posibilidad de visita, siempre claro todos los gastos a expensas del visitante. Pueden también escribirles. La educación se les imparte en francés y es conveniente que las cartas se escriban en ese idioma. No se acepta el envio de paquetes, pues aparte de que cuesta mas recogerlos que su valor, producen discriminaciones .

GRAN SELECCIÓN DE OFERTAS MULTI-TIENDA

COMIDA SANA

ACTUALIZACIÓN CONTINUA

CONTRIBUYE CON PERIODISTA DIGITAL

QUEREMOS SEGUIR SIENDO UN MEDIO DE COMUNICACIÓN LIBRE

Buscamos personas comprometidas que nos apoyen

COLABORA
Autor

Antonio Pérez Henares

Ejerce el periodismo desde los 18 años, cuando se incorporó al diario Pueblo. Ha trabajado después en publicaciones como Mundo Obrero, Tiempo, El Globo o medios radiofónicos como la cadena SER. En 1989 entró al equipo directivo del semanario Tribuna, del que fue director entre 1996 y 1999. De 2000 a 2007 coordinó las ediciones especiales del diario La Razón, de donde pasó al grupo Negocio, que dirigió hasta enero de 2012. Tras ello pasó a ocupar el puesto de director de publicaciones de PROMECAL, editora de más de una docena de periódicos autonómicos de Castilla y León y Castilla-La Mancha.

Lo más leído