Ayer escribí que hoy contaría cómo algunos de los que protestaban contra el asesinato de Miguel Ángel Blanco corrieron poco después a rescatar a los etarras de la ira popular y de la fuerza del Estado. Aquí está.
En un artículo titulado Notas de campaña (Deia, 24-7-2001), Koldo San Sebastián reveló que al PNV le preocupaba mucho que la ETA desapareciese porque podría convertirse en un partido como otro cualquiera. Por tanto, había que salvar a la banda.
Días después del asesinato de Miguel Ángel Blanco, centenares de militantes del PNV nos reunimos en asamblea [secreta en Artea] para ver cómo afrontábamos la brutal campaña mediático-política que se había desatado contra nosotros. En las asambleas se produjeron momentos muy tensos. Había quien pensaba que, efectivamente, sin ETA nos convertiríamos en una fuerza vulgar. Para quien conozca un poco la historia del PNV, se vivieron los momentos más críticos desde 1936 (incluso más críticos que los de la última escisión).
Hay que explicar que cuando Koldo cita 1936 se refiere a las dudas en el PNV para decidir con qué bando se iba. Juan de Ajuriaguerra , Manuel de Irujo y José Antonio Aguirre subastaron su apoyo entre el general Mola y el golpista socialista Prieto. Como al PSOE, la nación y la democracia le importan un bledo, ofrecieron más y el PNV se fue con el Frente Popular hasta que, pasado un año, le traicionó en Santoña.
Poco después de esa asamblea, el PNV y Eusko Alkartasuna firmaron el Pacto de Estella, en el que se unieron los que agitan el árbol y los que recogen las nueces contra España y los españoles. No mentía, pues, esa «brutal campaña mediático-política» que vinculaba a los nacionalistas pacíficos y violentos. Al PSOE le llevó unos años más traicionarnos a todos y aliarse con la ETA. El pegamujeres Jesús Eguiguren empezó a verse con Otegui, ese hombre de paz, allá por 2002.
Encontraréis más datos y más declaraciones en el blog de Santiago González, que es toda una hemeroteca y aquí. Luego, si tenéis alma, vomitaréis y si no la tenéis podéis seguir votando socialista y creeros progresistas y solidarios.
¿Podrían montar los separatistas catalanes, gallegos y vascos embajadas propias de no haber sido por el miedo que causaban los atentados etarras en la transición?
