No son la justicia ni la solidaridad ni la fraternidad ni la libertad las fuerzas nobles que mueven a los jerarcas y los intelektuales de izquierdas. No, son las fuerzas malignas: el odio, el resentimiento, la división, la mentira.
¿Alguien se imagina lo que ocurriría si Federico Jiménez Losantos o Pío Moa o Ricardo de la Cierva escribiesen: «Quizá ha llegado el momento de reivindicar a Himmler. Toda Europa debió ser Auschwitz».
Pues Félix Martínez, redactor-jefe de El Mundo de Cataluña, ha escrito un artículo infame que concluye con estas palabras:
Quizá ha llegado el momento de reivindicar a Carrillo. Toda España debió ser Paracuellos.
Martínez se incluye entre los vencidos de la guerra civil. ¡Él, que tenía siete años cuando murió Franco! ¡Qué capacidad para el odio! ¿Es que quieren que les den licencia para matar?
El artículo es para leerlo con una escupidera al lado, y espero que Blas Piñar se querelle contra el autor por acusarle de golpista y de asesino. Si hablamos de golpismo y de terrorismo, el PSOE es el partido que se lleva la palma en este siglo: amenazas de muerte a un presidente del Gobierno, colaboración con la dictadura de Primo de Rivera, golpe del 34, golpe del 36, asesinato de Calvo Sotelo, checas, implicación en el 23-F, los GAL…
¿No nos habían prometido que la transición suponía la reconciliación entre los españoles?
Más odio por parte de gentes un poco más exquisitas que el tal Martínez, al menos al escribir. La preparación del ambiente hostil contra Federico Jiménez Losantos y la justificación de su atentado, tal como él lo ha contado en una entrevista en La Razón.
La izquierda orgánica, la que escribe y edita en castellano, se apunta al desmelene nacionalista. El PSUC [partido que fue admirador de Stalin, añado] da la consigna: «son lerrouxistas».
fue la izquierda la encargada de justificar el crimen. Es la que ejerce de capo en el campo de concentración nacionalista. Ella es la encargada de controlar al charnego común. Fue especialmente vil el «Periódico de Cataluña», que sacó este titular: «No me extraña que me hayan pegado un tiro». Como si fuera lo normal. La izquierda compraba tiempo. Se notaba en la reacción contra el libro «Lo que queda de España». Al final, señoritos de izquierda, como Barral o Gil de Biedma, que escriben en castellano, son los que hacen el trabajo sucio contra éstos que, bueno, escriben como yo, pero no son de la misma tribu. Y como no somos de la tribu, está bien echarnos, dispararnos. Sí, ganaban tiempo, pero, hoy, tampoco hubieran sido invitados a la feria de Francfort.
No hay manifestación desaprobada por el Imperio Progre donde Fuck Público no trate de encontrar banderas constitucionales con escudos hoy ilegales. Sin embargo, para Fuck Público esta bandera no es inconstitucional ni encubrió un genocidio. La doble vara de medir. ¡Hasta están rehabilitando a un asesino, ladrón y violador como el socialista García-Atadell merced a su Ley de Memoria Histórica!
Y por último un tal Francisco J. Laporta en El País:
sigamos la vieja sabiduría que nos sugiere que deben quedar excluidas del proceso de toma de decisiones. Las víctimas, por definición, no deben participar ni en la política legislativa, ni en la política criminal ni en la política penitenciaria. Eso por razones elementales de imparcialidad. Tampoco en el proceso electoral. Eso por razones de decencia.
Una viuda de un guardia civil no puede intervenir en el debate, pero sí él que es un experto objetivo. Un laico y progre nos fija a los demás lo que es decente o no. ¿Qué dijo este tipo de los GAL?
Por cierto, la legislación anti-franquista, ¿no la está promoviendo una autoproclamada víctima del franquismo como es ZP? ¿Tampoco le parece mal esto al tal Laporta?
CODA: El Ayuntamiento de Sevilla homenajeará al Che Guevara, un terrorista de izquierdas.
