La Marea de Pérez Henares

Zapatero, en Narnia

El lunes, algunos, se darán cuenta de que hemos pasado el fin de semana en Narnia, pero resulta altamente improbable que Zapatero deje de seguir metido en su película. Menos ahora que tiene , además, princesita nueva .

ZP lleva en su mundo fantástico desde que revalidó Moncloa y como pasaba en aquel filme de Woody Allen se ha quedado atrapado dentro. Y tan a gusto. Porque no tiene ninguna gana de salir. Allí vive a sus anchas sin hechos que le alteren el fluir de sus sueños.

El Congreso del PSOE ha sido todo un ejercicio de escapismo de la realidad, de no quererse ni asomar a la puerta de la calle. Un congreso abducido ideológicamente por unas cuantas píldoras de éxtasis liquido. Una fiesta por todo lo alto, vamos.

Que las propuestas de un partido que presuntamente se supone heredero de las clases populares y sus luchas concluya su conclave sin una sola palabra sensata sobre lo que es ahora el más grave problema y preocupación de esas gentes- el paro, la situación económica, la crisis- refleja hasta que punto hoy las organizaciones políticas , al igual que las sindicales, lo que tienen de izquierdas es un “apellido” en el que se parapetan y con el que pretenden seguir dando el pego. Que lo dan, no cabe duda. A casi todos. Y al que no traga lo excomulgan y lo arrojan de la santa madre iglesia progre. Que la hay. Y con muy rígidas liturgias.

Y , eso sí, el congreso del PSOE ha hecho el progre a base de bien. Incluso lo de coincidir tonel día del orgullo gay era un símbolo de lo enormemente progres que son y lo bien que pegan en la marcha Aido y Zerolo. Incluso Pepe Blanco, que se da así un nuevo pisto “arcoiris”. Lo que está muy bien como algunos de los asuntos que han abordado, el voto emigrante, la eutanasia o el aborto y algunas de cuyas premisas son , por ejemplo para mí, altamente estimables. No es ese el asunto. El asunto es de lo que no se ha hablado. Ese es el gravísimo problema del PSOE y del Gobierno. No querer ni oír hablar de lo que en verdad más nos afecta y según todo indica nos va a hacer seriamente trizas, sobre todo a partir de que volvamos de vacaciones en septiembre , donde a la dolorosa vuelta al tajo se puede unir el dolor creciente de que ni siquiera hay tajo.

De eso no ha querido, ni quiere , ni querrá hablar nuestro primer actor. Si que habla de sus viejos trucos y resorte, si que sigue entregado a las orillas nacionalistas y haciendo interpretaciones que son verdaderos insultos a la inteligencia, a los sentimientos y a los derechos de muchos españoles. Sacar pecho con el asunto de la bandera, cuando ha tenido que venir una selección y una juventud sin complejos estúpidos ni lacras franquistas a rescatarla porque algunos memos se han pasado la vida – o sea los 30 años desde que fue aceptada constitucionalmente como símbolo de todos – avergonzándose de ella, no está en su habe sino en su más profundo debe. Decir ahora que no se haga lo mismo con la lengua es provocar que eso es lo que precisamente habrá que hacer si el sigue pastoreando al PSOE en lo que no cabe otra definición que en una persecución de los derechos de igualdad entre los ciudadanos españoles entre el que se encuentra, por ejemplo, el de ser educados en castellano en todo el territorio nacional. Ponerse al lado y alardear del modelo catalán nacionalista de exclusión , imposición y multa es cualquier cosa menos socialista. Pero es que cada día , aunque pregonen lo contrario, ser progre tiene menos que ver con la ideología socialista. Es otra cosa. Mucho más de colorines y si se quiere enormemente más cinematográfica. Narnia, vamos. Pero al socialismo y a la realidad eso se parece cada vez menos.

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Autor

Antonio Pérez Henares

Ejerce el periodismo desde los 18 años, cuando se incorporó al diario Pueblo. Ha trabajado después en publicaciones como Mundo Obrero, Tiempo, El Globo o medios radiofónicos como la cadena SER. En 1989 entró al equipo directivo del semanario Tribuna, del que fue director entre 1996 y 1999. De 2000 a 2007 coordinó las ediciones especiales del diario La Razón, de donde pasó al grupo Negocio, que dirigió hasta enero de 2012. Tras ello pasó a ocupar el puesto de director de publicaciones de PROMECAL, editora de más de una docena de periódicos autonómicos de Castilla y León y Castilla-La Mancha.

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