Bokabulario

Treinta y un años de la Ley de Amnistía: cuando la izquierda suplicaba olvido y perdón

¡Acaban de cumplirse los 31 años de la aprobación de la Ley de Amnistía por las mismas Cortes que elaboraron la Constitución y nadie se ha acordado de ello! Podían explicarnos Carrillo, Glez., Arzalluz, Camacho y Benegaspor qué votaron a su favor. ¿Les obligaron los militares? Adolfo Suárez lo negó.

Por pura casualidad he caído en la cuenta de que se ha cumplido el trigésimo primer aniversario de la Ley de Amnistía, la que quieren derogar Rodríguez, Garzón y los comunistas, esos benefactores de la humanidad. ¡Qué asco da leer los discursos de los diputados de izquierdas que entonces la aprobaron! ¡Cómo mentían! No querían ni perdón ni olvido, sólo tiempo para preparar su venganza, y qué tonta y bondadosa fue la derecha. Entonces no hubo ningún voto en contra y esos diputados fueron los mismos que elaboraron la Constitución.

Si la Ley de Amnistía -que la suplicaba la izquierda a la derecha gobernante- no está vigente, no hay por tanto reconciliación, y volvemos a las dos Españas. ¿Es esto lo que quiere el juez quizas más rico de España?

La izquierda que olvida el terrorismo de estado del PSOE, los GAL, trata de ilegitimar la Ley de Amnistía afirmando que tanto ella como la Constitución fueron una imposición del Ejército. Adolfo Suárez lo refutó:

«No ha habido presiones militares en el tema de la amnistía»

Aquí tenéis los discursos de los portavoces parlamentarios del Congreso en la sesión en la que se votó y aprobó la Ley de Amnistía. Extracto el del diputado comunista Marcelino Camacho:

Nosotros considerábamos que la pieza capital de esta política de reconciliación nacional tenía que ser la amnistía. ¿Cómo podríamos reconciliarnos los que nos habíamos estado matando los unos a los otros, si no borrábamos ese pasado de una vez para siempre? Para nosotros, tanto como reparación de injusticias cometidas a lo largo de estos cuarenta años de dictadura, la amnistía es una política nacional y democrática, la única consecuente que puede cerrar ese pasado de guerras civiles y de cruzadas. Queremos abrir la vía a la paz y a la libertad. Queremos cerrar una etapa; queremos abrir otra. Nosotros, precisamente, los comunistas, que tantas heridas tenemos, que tanto hemos sufrido, hemos enterrado nuestros muertos y nuestros rencores. Nosotros estamos resueltos a marchar hacia adelante en esa vía de la libertad, en esa vía de la paz y del progreso. Hay que decir que durante largos años sólo los comunistas nos batíamos por la amnistía.

Y reproduzco unas líneas del pronunciado por el diputado del PNV Javier Arzallus:

Para nosotros la amnistía no es un acto que atañe a la política, atañe a la solución de una situación difícil, en la que de alguna manera hay que cortar de un tajo un nudo gordiano. Es simplemente un olvido, como decía el preámbulo de nuestra ley, una amnistía de todos para todos, un olvido de todos para todos.

Alegría de Manuel Vicent, columnista de El País:

Desde la tribuna de prensa he visto a Santiago Carrillo y a Ignacio Gallego instruirle delicadamente la mano a Pasionaria para que pulsara la tecla del voto. Oficialmente aquella guerra ha terminado con esta caricia a la máquina electrónica.

Doctrina sentada por El País en la maldecida transición:

La España democrática debe, desde ahora, mirar hacia adelante, olvidar las responsabilidades y los hechos de la guerra civil, hacer abstracción de los cuarenta años de dictadura. La mirada hacia el pasado sólo debe tener como propósito la reflexión sobre las causas de la catástrofe y la forma de impedir su repetición.

Editorial de El País, dirigido entonces por el ex alto cargo de la TVE franquista Juan Luis Cebrián:

la ley de Amnistía, que, aunque con algunas limitaciones, coloca una piedra definitiva para la reconciliación entre vencedores y vencidos de la guerra y la posguerra española.

Nuevo editorial de El País, treinta y ún años más tarde y con Cebrián mucho más rico:

Realizar, 70 años después, un juicio virtual a Franco es imprescindible para el futuro de un país que no ha sido capaz de enfrentarse a las miserias de su pasado, lo que sí han hecho otros que también han sufrido experiencias traumáticas.

La repudiada amnistía no sirvió entonces para acabar con el terrorismo y, como se ve ahora, tampoco para tranquilizar a la izquierda enloquecida.

El día en que se hacía público el texto conjunto Gobierno-Oposición de la ley de Amnistía, que incluye a todos los presos políticos vascos, el presidente de la Diputación de Vizcaya, señor Unceta Barrenechea, ha sido asesinado, junto con dos guardias de su escolta.

PRIMERA PREGUNTA: Si todo la Ley de Amnistía era injusta y amparaba un genocidio, ¿no se debe juzgar por complicidad o encubrimiento a TODOS los diputados y senadores que la aprobaron, así como al Rey, que la sancionó?

SEGUNDA PREGUNTA: ¿Alguien sabe qué fue de la fosa con cadáveres hallada en un cuartel de Alcalá de Henares? ¿Es que esos muertos no tienen derecho a ser exhumados porque, presumiblemente, los mataron sicarios de los partidos terroristas PSOE y PCE?

CODA: Opinión de Jon Juaristi, procesado por el franquismo cuando Cebrián era parte del aparato de propaganda del franquismo, Rodríguez vivía muy bien con su papi abogado del Ayuntamiento franquista de León y Garzón era un chico formal que estudiaba derecho y no se metía en política:

lo que esta izquierda postcapitalista quiere es desenterrar a su molesto papá. Abrir la fosa de Franco y quemar sus huesos, como se hacía en los buenos tiempos de la Santa. Así se disolvería simbólicamente el último vástago material de la historia y tendríamos la memoria colectiva que les diese la gana.

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Autor

Pedro F. Barbadillo

Es un intelectual que desde siempre ha querido formar parte del mundo de la comunicación y a él ha dedicado su vida profesional y parte de su vida privada.

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