La Marea de Pérez Henares

Paisajes de invierno

Noche
La noche ayer era mágica. La luna llena en un cielo limpio y frio iluminaba la tierra. Una claridad traslúcida traspasaba la noche y la vista se extendía fascinada no sólo por el espacio cercano sino por vaguadas y valles hasta el horizonte lejano de la sierra .
La luz es diferente, un aliento blanquecino y lechoso parece envolver la atmósfera, y un pálido resplandor sobrecoge y emociona los sentidos.
La magia de la luna llena llenó anoche el firmamento limpio, que destilaba el hielo por las puntas de sus estrellas, y lo hacia descender sobre las tierras por un aire transparente . Era una luna poderosa y fría, inmensamente fría en sus resplandores, que no calienta las tierras, ni descubre sus colores, que solo ilumina sus sombras, pero en la que la que los ojos se quedan suspendidos y admirados recorren todo lo que les rodea descubriendo que la noche iluminada es aún más hermosa que el día.

Amanecer

Nieblas sobre las montañas cercanas y la lluvia como batiéndose en retirada. Debió venir en el sueño, tapo la luna y mojo el olivar y los sembrados. También las retamas, las aliagas, los romeros y las encinas. Ahora está cesando. Pero el día preludia en sus vientos otros temporales.
Es a media mañana cuando la nieve llega. Llega volando en ráfagas. Primero son pequeños copos. Luego la ventisca es ya cerrada y espesa. Tarda en cuajar pero al fin lo consigue . Primero en las barbecheras recién labradas, luego en los claros del bosque. Por fin un fino manto blanco domina el suelo mientras las ráfagas blancas se extienden por todo el horizonte.

Tarde

La nieve ha durado muy poco. Imperceptiblemente los copos se han ido haciendo cada vez más pequeños hasta que en un momento han sido finas gotas de lluvia. En un rato han ido borrando la blancura de la tierra hasta que solo algunos manchones han aguantado. Y después también esos se han ido lavando, hasta que todo ha sido otra vez el color de la tierra y de sus plantas.

Crepúsculo

La niebla ha llegado con la lluvia . Se ha ido entreverando con el ella. Se ha pegado primero a los cerros mas altos y también se la ha visto descender subrepticiamente por los pinares desde lo alto de la sierra. A la caída de la tarde ya era dueña del aire y ahora ya en la noche envuelve por entero la vida.

Nevada

Debió ser un par de horas antes del alba cuando llegó la nieve. No la oi caer, pero ahora si se ha adueñado por completo del paisaje. He salido con las primeras luces y con los dos perros,el viejo Lord que parece rejuvenecido, y el pequeño Mowgli que nunca la ha conocido en el monte. Tienen genética ártica de lobos y la nieve les alegra.
Me gusta leer en la nieve los rastros de la vida oculta de la naturaleza.

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Autor

Antonio Pérez Henares

Ejerce el periodismo desde los 18 años, cuando se incorporó al diario Pueblo. Ha trabajado después en publicaciones como Mundo Obrero, Tiempo, El Globo o medios radiofónicos como la cadena SER. En 1989 entró al equipo directivo del semanario Tribuna, del que fue director entre 1996 y 1999. De 2000 a 2007 coordinó las ediciones especiales del diario La Razón, de donde pasó al grupo Negocio, que dirigió hasta enero de 2012. Tras ello pasó a ocupar el puesto de director de publicaciones de PROMECAL, editora de más de una docena de periódicos autonómicos de Castilla y León y Castilla-La Mancha.

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