Zapatero no llega al 12. No lo dicen en el PP. Lo están diciendo en su propio partido y en las cercanías mediáticas afines. De un día a otro todo parece haber cambiado. La crisis que no afectaba, afecta, el Gobierno aparece desplomado, con los brazos caídos, impotente y desgaste del Presidente, que parecía a salvo de todo, ahora lo percibe todo el mundo.
Y en realidad ¿qué ha pasado?. Pues Galicia y la sicología. Eso es lo que ha pasado. Durante todo este tiempo hemos estado viendo el huevo. Por fuera aparentemente igual. Pero dentro se estaba incubando el pollito. Y la cáscara se ha roto en Galicia.
Que en realidad no debería parecer tan grave, que además se compensa por el magnífico resultado del País Vasco donde va a conseguirse el Gobierno. Pero no. Saben que no. Sabemos que no. Y ahí aparece el horizonte y la sicología. La depresión. Porque además, el que parecía derrotado, cadáver camino del crematorio político está de crecida y donde antes sólo había augurio de derrota en cada batalla hay ahora ganas de pelea y seguridad en la victoria.
El calendario y las expectativas eran desastrosas para Rajoy. Perder en Galicia y en el País Vasco, con Rosa Díez cada vez más amenazante en las europeas. Y el arcángel volando, sonriente en medio de la tempestad que a todos azotaba menos a él. Y de golpe, zas, un ala rota y un estruendoso capucete en la ría, salpicando a todos y saliendo del agua con las plumas mojadas y sin ganas de cacarear. Y de ángel a gallina remojada no había más que un escaño. Pero ha sido el que ha permitido salir pía que te pía al otro pollo.
El clima ha cambiado tan repentinamente esa semana que bastaba con ir a los periódicos cercanos al Gobierno para ver hasta que punto había bajado la temperatura. El País el domingo se pregunta ¿inicio del fin del ciclo político de Zapatero?. Y se respondía desesperanzado que iba a ser que sí o al menos que eso es lo que parecía.
Porque lo del País Vasco es victoria trascendente pero envenenada. Obligado a un patriotismo aritmético que le complica las alianzas parlamentarias nacionales la victoria se indigesta. Pero saben que de seguir uncido a su yugo en Euskadi lleva aun más directamente al hoyo. Y el PP, con menos votos y escaños, resulta ahora asidero y aliado aunque queme la mano porque ese clavo ya lo creo que está ardiendo. Encima la imagen tanto tiempo demonizada y en cuyo estigma tanto se ha invertido, ahora no solo se lava, ya se pacta y se acepta su mano y encima hasta aparece en el escenario como el bueno de la película y el generoso que da su apoyo como a cambio de nada.
Pero no sólo es el PNV el que no sumará en la Carrera de San Jerónimo , ya hasta el BNG, ahora lamiéndose heridas y desalojado de los yates, tampoco lo hará gustosamente. Coalición Canaria ya hace tiempo que les dio la espalda y les dejo sin gobierno en las islas. Con CiU no va a ser fácil. No vana ser tan tontos de apoyar a quienes los han echado del poder en Cataluña. Así que queda ERC e IU. Pero esos, tambien dudosos, es que caben en un taxi. La mayoría de 176 que aprueba leyes esta cada pleno más difícil.
Y no sólo hay elecciones europeas donde se temen ,y así lo van a empezar a cantar mañana las encuestas, un batacazo y una segunda derrota, esta nacional. Es que para complicar aún más le asunto a este 2009 que le sigue un 2010 con elecciones en Diciembre en Cataluña. Con los votos de CiU ni este año pero mucho menos el que viene van a aprobar los presupuestos.
Todo ello, sin embargo, no parecía contar antes. Antes de que al arcángel se le rompiera el ala. Y ahora todo cuenta porque el ala rota es que la sociedad española ha empezado a echarle la culpa al gobierno de la crisis y del paro. Hasta ahora parecía que no iba con el. Que ninguna culpa en ello tenía. Ni siquiera de haber negado la evidencia. Pero ya no vale. La cola del paro ya le señala directamente con el dedo. Y no. No llega al 2012. Porque quien si llega al 12 es la crisis. Esa “desaceleración suave” que nos tiene metido el resuello en el cuerpo y que convertida en recesión y en depresión económica y colectiva no sabe nadie ni como salir ni que hacer contra ella. Y los que menos idea parecen tener de que hacer son el propio Gobierno, el cansado señor Solbes y el presidente Zapatero.
