La Marea de Pérez Henares

El problema es que se me entiende todo

Hace algún tiempo que he llegado a la conclusión de que mi máximo defecto como columnista , analista o lo que quieran, es que se me entiende todo. A la legua se me ve venir y al instante clareo lo que siento y pienso. Que me mojo, vamos, aunque no siempre, o casi nunca, coja peces. O dicho de otra manera, que tomo partido. Pero ojo . No partido por un partido. No. Intento mojarme por razones y con razones, por causas o por principios. Aquí se confunde. Se supone que comprometerse es convertirse en “brazo de madera” de una sigla y defender hasta la “muerte” o hasta el ridículo, que no se que es peor, lo que de ella provenga al mismo tiempo que se supone la maldad universal y la corrupción de la carne todo aquellos que los contrarios hagan o propongan.

El compromiso, para mí, es algo bien diferente. Es ante todo con la propia conciencia , es con la verdad y con la razón. O con el sentido común, incluso. Que por supuesto es subjetiva, es la propia conciencia, la personal verdad y el pensamiento de uno. No es objetivo, claro. No puede pretenderse siquiera. Pero al menos es honrado.

O sea, que por ese lado, el de andar por el monte solo y no dejarse alistar en las cuadrilla mediática de este o de aquel, ya anda uno a ramal y media manta. Pero aún es peor por lo que principiaba. Que se le entienda todo.

Porque hay una suerte de columnismo ducho en que no se le entienda nada. En hacer , con mucho estilo y retruécano literario, una joyita de la nada. Me corroe la envidia , es cierto, pero es que no me sale. Luego están las citas. Que forman también parte del tinglado y dan fe de ser uno muy leído, aunque no haya leído apenas nada o todo y mal aprovechado. O muy bien, y como se nota. Sirven , eso si, para roto y descosido. Los hay de línea clásica, con tendencia a Heraclito y a Seneca, los antiguos, o a Toqueville, los modernos, mientras que no pasan de moda los presidentes americanos que siempre han sido muy de frases y con Jefferson, Lincoln o Kennedy da para una vida de columnas a favor y con Bush para otra , pero a la contra.

Pero sobre todo lo que hay que tener es “estilo”. Y a uno, triste de mí, se le entiende, ya lo he dicho, todo. Con decirle que se me entiende lo que digo hasta cuando escribo poesía, que ya es el colmo, está dicho todo. Y eso no es “estilo”, eso no es literatura, amigo mío. Lo de ir por lo llano, por lo claro y con la precisión del preciso castellano no vale.

Así que voy a ver si me reciclo. A ver si me doy a la metáfora y me entrego con frenesí al cultivo del lenguaje. Me voy a ir a un curso de cursis de esos que enseñan en talleres literarios y a ver que se me pega. Pero a lo peor resulta que luego no me entienden lo que digo en Bujalaro.

P.D. Dicho sea todo lo anterior como algún comentarista ha observado con «ánimus jocandi», pero en absoluto melancólico. Y daré una noticia que a buen seguro interesará bastante ,al menos a un habitual de La Marea. El miercoles 18 presentaré «Animales, Vegetales y Minerales» mi librejo de poesia ,en Guadalajara, teniendo la fortuna tanto el autor como los asistentes de que me hace el favor de actuar de madrina Carmen Posadas. Creo que alguno irá más por verla y escucharla a ella que por mis versos. Un gancho es un gancho.Se daran más detalles en próximas entregas

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Autor

Antonio Pérez Henares

Ejerce el periodismo desde los 18 años, cuando se incorporó al diario Pueblo. Ha trabajado después en publicaciones como Mundo Obrero, Tiempo, El Globo o medios radiofónicos como la cadena SER. En 1989 entró al equipo directivo del semanario Tribuna, del que fue director entre 1996 y 1999. De 2000 a 2007 coordinó las ediciones especiales del diario La Razón, de donde pasó al grupo Negocio, que dirigió hasta enero de 2012. Tras ello pasó a ocupar el puesto de director de publicaciones de PROMECAL, editora de más de una docena de periódicos autonómicos de Castilla y León y Castilla-La Mancha.

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