La Marea de Pérez Henares

El síndrome del PNV

El borracho eufórico supone que cuantos le rodean comparten su éxtasis feliz. Cuando le pega el bajón y la coge llorona interpreta que el mundo mundial, al igual que él, se está hundiendo y todos han de compartir su lastimero gimoteo. Son cosas de la intoxicación etílica. Las causa el alcohol pero no son menos expresivas las que produce el poder. Sin ir más lejos, es lo que le está pasando al PNV.

Los dirigentes nacionalistas vascos han vivido casi treinta años de vino y rosas, o de txacoli y heno, que son más euskaldunes. Su percepción durante todo este tiempo ha sido que todos los demás vivían y disfrutaban de ese mismo estado placentero. Fuera de su sentir estaban quienes sufrían la angustia y el miedo, quienes bajo la amenaza y hasta la mordaza padecían la persecución y la falta de libertad hasta para hablar e incluso para vivir. Sólo cuando alguna vez ha “tocado” a alguno de los suyos se dieron por aludidos.

Pero no hay poder eterno, ni el de Roma, que no tenga un fin ni intoxicación etílica que no concluya en resaca . Y en ella están ahora, o a puntito ya de entrar, o sea en la fase lacrimosa de la borrachera del poder, los nacionalistas vascos. Se sienten mal, muy mal y todo lo ven negro. Y suponen que esa ominosa oscuridad que se abate sobre ellos, esa sensación de catástrofe tiene también atenazados a todos los demás. Que va a llegar el diluvio, vamos.

Es más. Eso es lo que profetizan y desean. Se hundirá el mundo, llegará la sucesión de plagas bíblicas, será el caos y el crujir de dientes.

Y no . Ni siquiera para ellos en cuanto se les pase. Que tardara. Porque 30 años son muchos y muchos los cargos que habrá de abandonar. Hace frío fuera del poder, sobre todo cuando siempre se ha estado pegadito a sus brasas. Pero tampoco van a pasmarse. No les faltan recursos, ni resortes y cuando se dejen de baladronadas( otra de las facetas también características del síndrome) puede que empiecen a pensar que hay incluso vida sin lendakariza y que asumirlo es la mejor forma de volver antes a ocuparla de nuevo.

En Euskadi, síndrome PNV aparte, no pasará nada que no pase. Habrá bombas y hasta sangre y muerte si ETA puede. A los terroristas no les hace falta coartada aunque cualquier excusa es buena para seguir en el crimen. A los terroristas habrá que combatirlos y seguirlos combatiendo. Y tal vez ahora hasta la Ertzaina detenga a alguno de vez en cuando.
Bueno será contar con el PNV y bueno para ellos que los vientos de la oposición les haga bajar de una vez del monte y no seguir enmontados, ariscados y empecinados en la confrontación como han hecho hasta ahora. Quizás , cuando se les pase, empezarán a comprender que ha podido ser eso lo que les ha llevado a donde van a estar ahora. No podrían cometer peor error que con la rabieta irse definitivamente por los cerros. Que aquí no son los de Ubeda, sino los del Amboto.

P.D. Esta noche me toca en «Madrid Opina». Mañana, miércoles, se presenta en Guadalajara «Animales, vegetales y minerales», a las 20 horas en el Salón de Actos del Conservatorio Provincial de Musica(P.Fernandez Iparaguirre-Las Cruces). Madrina : Carmen Posadas.

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Autor

Antonio Pérez Henares

Ejerce el periodismo desde los 18 años, cuando se incorporó al diario Pueblo. Ha trabajado después en publicaciones como Mundo Obrero, Tiempo, El Globo o medios radiofónicos como la cadena SER. En 1989 entró al equipo directivo del semanario Tribuna, del que fue director entre 1996 y 1999. De 2000 a 2007 coordinó las ediciones especiales del diario La Razón, de donde pasó al grupo Negocio, que dirigió hasta enero de 2012. Tras ello pasó a ocupar el puesto de director de publicaciones de PROMECAL, editora de más de una docena de periódicos autonómicos de Castilla y León y Castilla-La Mancha.

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