Bokabulario

La vergüenza de ser español. ¡Gracias Majestad, gracias ZP!

Cada día lamento más que Napoleón no ganase la guerra de España. Nos habríamos librado de los Borbones y nuestra izquierda sería centralista y patriota, y quizás la dirigiese alguien con cierta cultura.

El hipócrita principio burgués de que no hay que hablar de lo desagradable o mostrarlo para poder hacer como si no existiera es uno de los principios del actual régimen español. La sociedad paralela creada por muchos musulmanes se silencia. Los generales condecoran a los soldados mutilados a escondidas. Las palizas a quienes recogen firmas contra la ampliación del aborto no aparecen en los periódicos. Por lo menos ya no se sacan a las víctimas de ETA por las puertas traseras de cuarteles y de iglesias.

En los tiempos en que Luis María Ansón dirigía el ABC las manipulaciones para que los suscriptores del periódico monárquico tuviesen su matrix y tomasen en paz el desayuno eran cotidianas. Por ejemplo, en los chupinazos de los sanfermines, las ikurriñas llevadas por los batasunos se convertían en banderas del Osasuna. (Lo documentó Alex Grijelmo en un libro sobre periodismo.)

Ahora, TVE, a la que ZP le ha quitado la publicidad para comprar a las privadas que no todavía no lo estuviesen, nos considera a los expañoles poco menos que tiernos infantes que no deben oír ciertas cosas, y por eso no nos ha dejado oír los pitidos de los separatistas al himno nacional. ¿No vivíamos en una España plural?

La TVE socialista es experta en semejantes hipocresías y montajes como los que hacía la televisión chilena de Pinochet. En 1987 (¿qué puesto tendrían en ella Enric Sopena y María Antonia Iglesias?), cuando el Parlamento vasco debatió la investidura del nuevo presidente del gobierno regional, Herri Batasuna presentó frente a José Antonio Ardanza al terrorista Juan Carlos Yoldi. Los jueces permitieron que Yoldi saliera de la cárcel y pronunciara su discurso. TVE lo emitió sólo en circuito vasco. ¿Es que los sevillanos y los zamoranos no podían oír las mismas palabras que los bilbaínos y lo eibarreses?

En 1989, el director general de RTVE Luis Solana, nombrado por Glez, suprimió las retransmisiones de boxeo, una medida aplaudida por los socialistas… a los que luego se veía de público en combates.

En estos momentos siento envidia de Francia y de los franceses. ¿Por qué? Pues porque sus jefes de Estado son conscientes de que representan a una nación y que ésta no puede sobrevivir si sus símbolos son humillados.

En 2002, Jacques Chirac tuvo las agallas de retirarse de la tribuna oficial antes de que empezara la final de la Copa de Francia y exigir «una petición de disculpas» al país, porque un grupo de nacionalistas corsos había silbado el himno francés. Hace unos meses, Sarkozy ordenó que todo partido en el que un grupo de espectadores insultase a los demás franceses de esta manera se suspendería. Mientras escribo este post se sigue jugando el partido; supongo que el rey Juan Carlos I sigue impertérrito en la tribuna.

Mi alejamiento definitivo de la Monarquía ocurrió cuando me di cuenta de que los Reyes y demás miembros de la Familia Real evitaban en sus visitas al País Vasco que ondease cualquier bandera rojigualda, incluso en la inauguración del Museo Guggenheim. ¿Cuántas banderas nacionales visteis en la boda del príncipe con la corista, digo, con la periodista? ¿Y cuántas banderas nacionales veis en los mítines del PSOE, y no cuentan las tricolores, que son inconstitucionales?

Dentro de poco, las adolescentes podrán comprar la píldora abortiva sin receta, pero siguen sin poder comprar vino ni tabaco ni asistir a las corridas de toros… y sin poder escuchar los pitidos al himno español. El Bobo Solemne está creando una sociedad de idiotas con el apoyo de 11 millones de moscas.

Buenas noches y buena suerte.

CODA: Ejemplo de que no pasa nada es la viñeta de hoy del señor Forges (a) Esquirol. Aznar maneja a Rajoy, los banqueros mandan en Expaña, Bush es muy malo y Obama muy bueno, el capitalismo exprime a los jóvenes, los israelís oprimen a los palestinos, pero nadie ha pitado el himno.

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Autor

Pedro F. Barbadillo

Es un intelectual que desde siempre ha querido formar parte del mundo de la comunicación y a él ha dedicado su vida profesional y parte de su vida privada.

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