La Marea de Pérez Henares

UPyD debe leer bien sus resultados

UPyD ha conseguido un resultado más que esperanzador en las elecciones europeas. Que debe saber leer y sobre el que debe tomar importantes decisiones de futuro. Porque son muchas las lecturas y de las conclusiones que extraigan de ellas va a depender si se establece como una fuerza política con la que pueda contar la Nación en años venideros o se disuelve como un azucarillo.

La primera lectura es simple. Los resultados son buenos. Tras conseguir aquel primer hito de un parlamentario estatal y ese otro autonómico en el País Vasco, ahora ha obtenido un europarlamentario , ha crecido en votos, se ha extendido en su influencia por toda la geografia, ha desplazado a IU como tercera fuerza, y voto alternativo por tanto a los dos grandes, no a nivel global, pero si en Madrid , en más de 30 capitales de provincia y en otros importantes núcleos de población. Es un partido pues que emerge con fuerza en los núcleos urbanos con un punto de irradiación que no es otro que la capital de España donde ha obtenido casi un 7% con sus mas de 150.000 votos. No es tampoco baladí que opciones como Ciudadanos-Libertas se hayan hundido (unos irrisorios 20.000 votos) , por sus despropósitos y errores, y le dejen esa franja libre incluso en el propio territorio catalán. Estoy, además, seguro que sus militantes, simpatizantes y votantes están sumamente satisfechos por haber superado en términos globales a la coalición de nacionalistas más radicales donde se agrupan ERC, BNg y otros similares.

La segunda lectura es ya más compleja y menos optimista. Sus expectativas eran mayores, hubo tan sólo hace unos meses sondeos que le atribuían mucha mayor proyección, y existe cierta sensación de que ha habido una cierta perdida de fuelle y no sólo de cierto estancamiento sino de achicamiento. La ocasión era buena, por el tipo de elección de circunscripción única, por el momento político, por el desasosiego de muchos votantes hacia el PSOE y el PP, y hasta por importantes apoyos mediáticos, muy concentrados eso si en algunos lugares mientras que en otros, los mayoritarios, se les negaba el pan y la sal. En suma, podían esperar y, de hecho, esperaban mas.

Creo, sin embargo, que más allá de estas dos primeras impresiones es la tercera donde debe profundizarse en el análisis de futuro y de papel relevante ya no de hoy sino de mañana. Y me refiero a las próximas elecciones autonómicas y sobre todo municipales. Un análisis pormenorizado de los votos resalta de inmediato que con los votos ahora obtenidos, y de mantenerlos en esas elecciones, su papel puede ser decisivo. Esos votos significan concejales y pueden poner y quitar alcaldes. No sé si incluso pueden afectar a una comunidad completa, pero capitales y grandes y medianos núcleos de población podrían alumbran centenares, muchos centenares de concejales de UPyD.

Hasta ahora muchas de esas llaves las tenía IU, que parecía llevar acarreado el mandato “genético” de entregar los bastones de mando al “hermano mayor” socialista. En otras eran nacionalistas o grupos de escindidos de este o aquel. UPyD puede desplazarlos y algo más, porque no parece que sea su filosofía la de quedarse en bisagra o en sostén.

Pero es aquí donde está y estará su encrucijada, la clave de su futuro. Primero en el prepararse para esas elecciones, extender el partido, lograr ampliarlo a algo más que el rostro y la persona y personalidad de su máxima dirigente, Rosa Diez. Tiene que encontrar esos candidatos, esas gentes que encarnen esa filosofía tan atractiva para muchos. Laica, progresista de verdad y por ello, y no a pesar de ello, con una clara idea de ciudadanos de un mismo estado, sin privilegios territoriales, con los mismos derechos y deberes con independencia de lugar donde se nazca o resida. Unos candidatos, en suma, que sean sus caras en ciudades y villas y que consoliden esos votos que ahora sólo han ido a una sigla nacional.

En ello se juega el pasar el listón o diluirse como ha sucedido con otros intentos similares. Si esto lo consigue llegara luego una segunda decisión, ya de poder, ya de gobierno, que es de nuevo donde se la jugará porque será trascendental. ¿A quien apoyará? ¿Qué criterio seguirá?. De acertar o equivocarse volverá depender su suerte. De lo sucedido y de su rectificación en el País Vasco puede extraer lecciones pertinentes.

UPyD tiene pues recorrido y posibilidades. Las ha logrado con su esfuerzo y con esos 449.499 votos obtenidos, a pesar de tremendos ninguneos y hasta de algún abrazo de oso, puede que hasta obligado a aceptar, que a la larga y hasta a la corta puede perjudicarles. Porque, y para finalizar, también debe leer de donde provienen sus votos. Y esta vez parece coincidirse que los ha captado de los dos grandes caladeros. Sesgarse hacía un voto ultramontano, pues, no le supone ganancia real y si más bien perdida de identidad y presentar candidatura de suicidio. Pero hoy por hoy UPyD si que es un brote verde, ya toda una plantita en el panorama político español. Que bien pudiera dar al traste con ese mapa político que parecía atado y bien atado por el bipartidismo y sus muletas y el nacionalismo. Expreso mi personal deseo y simpatía de que así sea.

P.D. Bien harían algunos en no intentar su estrangulamiento. Hasta por egoísmo. Puede que mañana no solo les sea necesaria su contribución sino imprescindible. Y útil, útil sobre todo para España.

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Autor

Antonio Pérez Henares

Ejerce el periodismo desde los 18 años, cuando se incorporó al diario Pueblo. Ha trabajado después en publicaciones como Mundo Obrero, Tiempo, El Globo o medios radiofónicos como la cadena SER. En 1989 entró al equipo directivo del semanario Tribuna, del que fue director entre 1996 y 1999. De 2000 a 2007 coordinó las ediciones especiales del diario La Razón, de donde pasó al grupo Negocio, que dirigió hasta enero de 2012. Tras ello pasó a ocupar el puesto de director de publicaciones de PROMECAL, editora de más de una docena de periódicos autonómicos de Castilla y León y Castilla-La Mancha.

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