Tiempo de recría de las aves urbanas. Golondrinas y aviones, entre los visitantes, y gorriones, mirlos e insectívoros están ocupados sacando su segunda pollada adelante. Si la torcaz, la zurita o la tórtola han perdido por cualquier causa su nidada es posible que la hayan repuesto. Algunas se animan incluso a conseguir un par nuevo de pichones. Se oye mucho su arrullo en las arboledas. El de la tórtola y el de la paloma son bien distintos. Y desde luego el de la urbanita turca, que para nada es arrullo sino una especie de quejido muy poco agradable al oído.
Entra el verano. Comienza el estiaje. Los árboles han alcanzado la plenitud de su cubierta vegetal. El refugio arbóreo es ahora mucho más seguro. Vuelan los hijos de las rapaces. Alcotanes, cernícalos y halcones jóvenes comienzan a recibir adiestramiento en la caza por parte de sus padres.
En el suelo de los campos y también de la mismísima Ciudad Universitaria de Madrid, donde viven algunos bandos, las perdices ya han sacado sus nidadas o están a punto de hacerlo. Los perdigones son ahora muy vulnerables. Necesitan, antes de comer grano , proteína animal para alimentarse, minúsculas larvas o insectos.
