La Marea de Pérez Henares

El capullo de la Navidad

(Mientras subsistan los belenicidas y otros especímenes-que se reproducen por esporas y emergen como setas- empeñados en pasar por su hoguera inquisitorial todo aquello que no les parece lo suficientemente progre me propongo cada año publicar este mismo artículo)

El capullo de la Navidad

Por Navidad es cuando, a pesar de las heladas pelonas, más florece el “capullo”. Pero no crean que los más florecidos son los de toda la vida que empalagan y eso. No. El capullismo mas insoportable y cursi es precisamente el contrario, de los que se ponen estupendos diciendo que a ellos les horroriza la Navidad, como que la odian, oyes, que pesada y ellos que modernos y avanzados. Y ademas de capullos se ponen, y estos son los peores, originales. Empiezan a devanarse los sesos que no tienen para epatar con sus actitudes y sus regalos (un año a mi me mandaron un velón negro y el tipo se extrañó encima de que se lo estampara a la cabeza) y ya entran en arrebatos inventandose cosas y frases para sus felicitaciones de Navidad pero que ellos quieren que no lo parezca, o sea laicas o así.

Un veterano diputado socialista, de esos pocos con los que puede hablarse de historia, de literatura o de lo que te de la gana y tomarse una caña en el “Manolo” sin cruzar palabra de política, me contó la más inmensa gilipollez que se le había ocurrido a uno de su grupo: Felicitar el solsticio de invierno .” Será tonto el tío” -me dijo al despedirse con un Felices Pascuas de los de toda la vida.

A la mayoría de la gente ¡que leches! y esnobismos aparte le gusta la Navidad , la normal y como siempre, sin pamplinas. Le gusta querer, ser querida, regalar y ser regalada, que se lo digan y que le deseen felicidad.
Puestos a elegir en nuestras tradiciones mejor que la Semana Santa y sus tragedias sí que es, digo yo.La Navidad es parte de nosotros, de nuestra verdadera patria, que es la infancia y espero que este año a nadie le de, como el año pasado por ponerse a prohibir belenes bajo presunta razón de laicismo. Prohibir un belén no es ser progre es ser llanamente gilipollas.

Luego cada uno tiene sus filias y sus fobias. Yo soy de los reyes Magos a muerte, como los de mi pueblo son del Atlético de Madrid , quizás porque precisamente allí de niño yo ví un amanecer trasponer por la vuelta de las Dehesillas de Bujalaro a una montura de los Reyes Magos en la mañana de autos (que fuera la mula de mi tío Juanito resultó con los años lo de menos), he de señalar que odio con profundidad al gordo seboso ese que no había en mis tiempos y que atiende como Papa Noel, un cursi, con risa de ser un pesado de narices, que se nos ha colado como no se que leches de Hallowen . Seguro que Papa Noel le gusta a los belenicidas.

No soy muy de iglesia, que se dice por mi tierra, y ando más bien ayuno de creencias pero no me hacen falta para defender algunas cosas esenciales y señalar que incluso los no creyentes habrán de reconocer que la personalidad de Cristo ha cambiado profundamente la historia de la humanidad, fuera Dios o simplemente un mortal galileo. Pero que su doctrina ha cambiado el mundo es un hecho incuestionable.

Pero volvamos a la Navidad y a las cosas que uno odia de ella, que las hay, empezando por Papa Noel, Santa Claus, o como se llame el gordasco ese . La otra es el obligado atracón. Porque sobrevivir a la Navidad también tiene su aquel y su empacho. Y sobrevivir no metafóricamente que en un descuido uno revienta, sea de comer o de beber, porque las copas de navidad se llevan más hígados que los once meses anteriores del año. Lo mismo que aunque no se lo crean las famosas cenas “en familia” se cargan más amores fraternales , suegriles y cuñadiles que matrimonios las vacaciones del verano. Hay que tener un cuidado de miedo cuando la gente se empieza a poner primero alegre y luego “sincera”. No hay cosa más terrible que esa pregunta de ¿”Te puedo ser sincero? “. Hay que responder de inmediato, que no. Que para nada. Porque si se tiene la debilidad de asentir ya se sabe lo que viene después: que te insultan y encima te han maniatado el derecho de réplica.

O sea que con las cenas de Nochebuena y Nochevieja también hay que andarse con ojo. Por ello, lo reconozco, y desde siempre mis favoritos han sido los reyes Magos. A mi los Reyes Magos, no me los toca nadie. Y a Baltasar menos. Por ello y para desearles las mejores fiestas lo hago con el viejo grito de guerra : “Que vivan los Reyes Magos y le den a Papa Noel

P.D. Dejo sus comentarios del año pasado a modo de recordatorio.

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Autor

Antonio Pérez Henares

Ejerce el periodismo desde los 18 años, cuando se incorporó al diario Pueblo. Ha trabajado después en publicaciones como Mundo Obrero, Tiempo, El Globo o medios radiofónicos como la cadena SER. En 1989 entró al equipo directivo del semanario Tribuna, del que fue director entre 1996 y 1999. De 2000 a 2007 coordinó las ediciones especiales del diario La Razón, de donde pasó al grupo Negocio, que dirigió hasta enero de 2012. Tras ello pasó a ocupar el puesto de director de publicaciones de PROMECAL, editora de más de una docena de periódicos autonómicos de Castilla y León y Castilla-La Mancha.

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