A grandes voces se proclama. Nadie puede negarse pero todos saben que es mentira. El Gobierno abre la trampa y la oposición trampea. Zapatero quiere un cheque y una foto para seguir haciendo lo mismo, pero con una coartada. La oposición no quiere darle ni un dedal de árnica.
El presidente del Gobierno de España ha gobernado de una manera absoluta y absolutista. El es el presidente y todos los ministros. Los ministros, en España, ni Pepe Blanco aunque el se empiece a creer otra cosa, no tienen más que el rango de secretarios. Zapatero quiero un pacto para seguir siendo el ministro de todo y no hacer nada.
Porque todo esto es nada. Es un “ganar tiempo” político que es perderlo en economia y paro. Es calculo electoral mientras que siguen sumando la cifras de angustia y desempleo. Lo es de futuro partidista mientras que el futuro se nubla cada vez más para la nación, para los trabajadores, la empresas y la ciudadanía en pleno.
No se quiso afrontar la que venía y sin querer hacerlo se pretende que escampe. La crisis durará más que este largo invierno que nos tiene ya a todos con los ojos tristes y deseosos de alguna luz y algún rayo soleado.
El país está harto de buscar culpables. No tiene confianza ni en los unos ni en los contrarios. Le importan un bledo las campañas y se ríe cuando los que le piden optimismo en el futuro son triunfadores que dan mates en USA o cuentan chistes por las teles. Ellos están en la dureza de un garbanzo y en la pelea diaria de una lenteja. O, sin dramas, en el miedo a que mañana les entreguen, como a tantos, una carta de despido.
Todo es trampa. Todo es pantomima. Todo es un escenario y una farsa. La calle no solo no está en el Parlamento. Es mucho peor. Es que pasarse el día en el Parlamento de España es la mejor manera de no tener ni maldita idea de lo que pasa en la calle. No es distancia. Es fuga de una realidad que no ven porque están en otra película. Y los unos actúan mientras que los otros no tienen más remedio que intentar llegar a fin de mes, pagar una hipoteca , la educación de unos hijos, mandar unos euros a la familia en Ecuador. El teatro de unos es cruzada la calle el drama de los otros.
El descrédito político no es cosa de “comunicar” bien o mal. Es cosa de ser y estar. Y la gente ha calado como son y lo que hacen.
