La Marea de Pérez Henares

Virgencita que me quede como estoy

Cuando nos alcanzaron estas fechas allá por el año pasado, quien más quien menos pensamos que tal vez lo peor ya estaba pasado y que cuando llegáramos a las mismas del siguiente hasta podríamos respirar con cierto alivio. Nadie creyó, y quien menos nuestro iluso gobierno que ya veía brotes verdes por todos lados, que 2010 iba a ser tan atroz en todo y para todo, excepto en el deporte donde, como compensación del algún dios benévolo le podíamos decir al mundo”¿A que queréis que os ganemos?.
Al repasar la hemeroteca del periódico Negocio me he topado con la portada con el que se hacía el resumen del 2009 y lo que se preveía para el diez y era reveladora. “Del miedo a la esperanza” era el titular de portada. Pero el título para el que cerrábamos ahora bien podía haber sido: “Y de la esperanza al pánico”.

Porque desde luego peor no ha podido ser, más convulsiones no han cabido, mas destrozos no eran imaginables y lo peor: las expectativas para lo que queda por delante han diluido totalmente cualquier luz de recuperación ya no inmediata sino incluso a medio plazo. Cinco años de penurias es el último presagio de ese presidente que nos llamo antipatriotas cuando nos atrevimos a decir que había crisis.

La sociedad española se prepara ahora, con resignación y una clara falta de confianza, para afrontar situaciones aún más duras. En febrero caerán hasta los 420 euros para los parados a quienes ya no queda subsidio y el drama del paro se recrudecerá de manera cada vez más dolorosa. Porque los parados “nuevos” esos más de dos millones y medio acumulados son los que en verdad sufren, los que no están en la estructura de “viejo paro”, son los más de verdad, los nuevos pobres, lo que quieren de verdad trabajar, lo necesitan con angustia y no encuentran donde.

No hace falta ser adivino para vaticinar que el año 2011 la tensión social va a incrementarse mucho y es posible que vivamos serias convulsiones. Lo extraño es que no se produzcan o que aún no se hayan producido. Pero el aguante está llegando al límite y las capacidades de resistencia son cada vez menos. Ni a la familia ya se puede recurrir porque a veces toda la familia está en paro.

Ese es el drama español y ante ello todo lo demás empalidece. Hasta la desbocada deuda de nuestros pecados. Eso es lo que ha hecho que el crédito político de Zapatero y del PSOE haya caído de esa manera tan vertiginosa. De estar a tiro de piedra del PP a caer 18,8 puntos por debajo. La grieta en el pantano de las bases electorales socialistas comenzó a agrandarse y de golpe ¡zas! reventó la presa y amenaza con anegarlo todo. El 2010 lo “vivimos peligrosamente” desde luego pero el 2011 ya ni nos atrevemos a imaginar como vamos a vivirlo. Mal andamos pero hay hasta quien curándose en salud pide como mejor deseo para el año nuevo: “Virgencita que me quede como estoy”, si al menos tiene un puesto de trabajo.

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Autor

Antonio Pérez Henares

Ejerce el periodismo desde los 18 años, cuando se incorporó al diario Pueblo. Ha trabajado después en publicaciones como Mundo Obrero, Tiempo, El Globo o medios radiofónicos como la cadena SER. En 1989 entró al equipo directivo del semanario Tribuna, del que fue director entre 1996 y 1999. De 2000 a 2007 coordinó las ediciones especiales del diario La Razón, de donde pasó al grupo Negocio, que dirigió hasta enero de 2012. Tras ello pasó a ocupar el puesto de director de publicaciones de PROMECAL, editora de más de una docena de periódicos autonómicos de Castilla y León y Castilla-La Mancha.

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