¡Qué viejos están los titiriteros! Como carecen de ideas, ya nos tienen que copiar a los blogueros de la caverna.

En la república de las letras, que te fusilen puede ser un honor. Y a mí me acaba de fusilar el millonario Joaquín Sabina en su última columna de Público, como me ha avisado un forero.
Este bloguero fue el primero que en España equiparó a Gaddafi con una drag-queen. Sabina, que debe andar mal de ingenio (ayyy, tanto vicio no puede ser bueno para las neuronas), me ha copiado la gracia:
Gadafi, virgen María,
bombardeando a su gente,
menuda drag queen demente
sin pueblo ni dinastía.
La revolución impía
tal vez peca de inocente,
cuando, sin uñas ni dientes,
adolescente y pardilla,
se enfrenta a la Jamahiriya
del crudo para occidente.
No estaría mal que los marqueses de la protesta y los caciques de la SGAE citasen a los verdaderos proletarios de la cultura, porque si no, la cita pasa a ser robo.
Sabina, respeta la propiedad ajena, que la tuya seguro que la tienes asegurada, escriturada y avalada; y además nos haces pagarte el canon de la SGAE, de la que eres socio y defensor:
¿Qué opina de la SGAE?
Es una sociedad privada de la que soy socio, pero no he ido jamás a una junta directiva. Debería estar más metido ahí, pero no lo he hecho ni lo voy a hacer. Tengo otras cosas en las que invertir el tiempo. También creo que se la ha demonizado demasiado.
Estos rojos son la pera: lo suyo es suyo y lo de los demás también.
(AVISO: La foto que ilustra este post está sacada de la web oficial de Joaquín Sabina.)
