La Marea de Pérez Henares

Hasta los progres españoles aplauden a EE.UU ¡y a la CIA!

Pertenezco a una generación que tuvo el antiamericanismo como unos de sus ejes vitales. Éramos jóvenes cuando la guerra de Vietnam y estaba claro: los yanquis eran los imperialistas invasores y los vietnamitas los buenos. Unos todopoderosos y con el mayor y mejor armamento, los otros combatiendo con lo que podían. Y además ganaron los buenos. Fue el momento de mayor descrédito mundial de EE.UU. Y posiblemente con razón. Claro que luego vino el desplome del enemigo, la URSS, el hundimiento del sistema comunista y la caída del muro. Algunos pueden seguir incluso en aquellas nostalgias pero a bastantes se les cayeron vendas de los ojos.

Los españoles, por historia, está en nuestro pasado ya lejano el despojo de Cuba y Filipinas con trampa y abuso, pero también en el más reciente: no tuvimos acceso a las bendiciones del Plan Marshall (los americanos hicieron en la realidad lo que Berlanga en la película, pasar de largo, porque habíamos estado al lado de los malos, aunque de perfil, y seguíamos levantando el brazo de la dictadura) y hasta por desapego cultural y lingüístico del hispano frente al gringo, seguimos siendo los más anti de los europeos, pero no hace mucho si ha empezado a cambiar algo, sobre todo en las nuevas generaciones y en otras que revisaron algunas pegatinas. Las de OTAN NO, por ejemplo, que algunos se apresuraron a cambiarlas en cuanto llegaron al poder. Pero el sentimiento permanecía y se utilizaba a conveniencia por parte de la izquierda. La derecha por su parte sí perdió el complejo en ello. Aznar casi pide nacionalidad doble a USA. Pero entre unos y otros hubo quien empezó a moderar clichés. Cierto lo del imperialismo pero también que de no haber sido por ellos (y sin olvidar Stalingrado y a los rusos) el nazismo hubiera engullido Europa. Si que tienen cosas muy negativas, pero unos principios y unos valores también envidiables. Y democráticos.

Sucedió la masacre del 11-S. Cambio alguna percepción más. Aunque pareció que no cuando Bush, apoyado por todos en su lucha en Afganistán, erró luego el tiro en Irak y Zapatero erró el suyo, porque insultó en su símbolo no a un presidente sino a un pueblo entero, ofendiendo a su bandera entre mucho aplauso y grandes manifestaciones. Y tuvimos nuestro 11-M, llegó ZP aquí y allí Obama, al que se quiso entender como un clon de Zapatero y el demócrata americano le dio un “pase negro” que lo dejó corrido. Y siguió a lo suyo, a lo de EE.UU. que a lo que de manera casi exclusiva se suelen dedicar los presidentes norteamericanos y los demócratas más aún que los republicanos.

La espina clavada en el alma de Norteamérica, la ulcera en su costado y en su corazón, era Osama Bin Laden, el jefe de al Quaeda, el líder, mito e inspiración del terrorismo islamista que al estilo del “Viejo de la Montaña” Hassan bin Sabbah (1034-1124) creador de la “Secta de los Hashshashin” o “de los Asesinos”, pues de ahí proviene el término, añadió la terrible perversión y eficacia del homicidio político y la inmolación suicida. Y los americanos no se andan con tonterías ni paños calientes ni alianzas de civilizaciones. Han tardado diez años pero lo han localizado y lo han matado. Sin ambages de ningún tipo lo ha dicho su presidente y sin disquisiciones filosóficas lo han celebrado sus ciudadanos. Obama ha asumido la responsabilidad plena ante el mundo.

Y el mundo, y también España, por supuesto España, se congratula de que haya quien actúe así, de que haya americanos. Desde luego algo ha cambiado. Mucho desde cuando Vietnam y hasta de cuando Irak. A lo mejor incluso para que alguno entienda que un demócrata americano se parece mucho más, cuando de estas cosas se trata, a un republicano USA que a cualquier otra especie política europea. Aunque Zapatero y su Gobierno que como ya sabe el mundo nada tiene que ver con que haya aquí cinco millones de parados hasta se quieran poco menos que apuntar el tanto de que ellos si han sido casi imprescindibles en acabar con Bin Laden. Pero ya es todo un espactaculo inaudito ver a los progres españoles aplaudiendo a los norteamericanos. ¡Y a la CIA!

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Autor

Antonio Pérez Henares

Ejerce el periodismo desde los 18 años, cuando se incorporó al diario Pueblo. Ha trabajado después en publicaciones como Mundo Obrero, Tiempo, El Globo o medios radiofónicos como la cadena SER. En 1989 entró al equipo directivo del semanario Tribuna, del que fue director entre 1996 y 1999. De 2000 a 2007 coordinó las ediciones especiales del diario La Razón, de donde pasó al grupo Negocio, que dirigió hasta enero de 2012. Tras ello pasó a ocupar el puesto de director de publicaciones de PROMECAL, editora de más de una docena de periódicos autonómicos de Castilla y León y Castilla-La Mancha.

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