Bokabulario

¿Será Cataluña la tumba del PSOE?

Todas las encuestas de las elecciones catalanas pronostican el desplome del PSC (no el PSOE), que pasaría a ser el tercer partido, por detrás del PP.

Los dos pilares del PSOE para construir sus mayorías han sido Andalucía y Cataluña. En Cataluña en 1982, con el 45% de los votos, Felipe González obtuvo 25 diputados y en 2008, José Luis Rodríguez Zapatero tuvo las mismas cifras: 45% de los votos y 25 diputados. Ahora las encuestas le dan al PSC entre el 12% y el 15% y menos de 20 parlamentarios.

La decadencia de los socialistas en Cataluña es la misma que en el resto de España, como se ha visto en las elecciones vascas y gallegas de octubre y en las generales y locales de 2011. Ya escribí que el PSOE va camino de convertirse en la Alianza Popular de Manuel Fraga de los años 80, estancada en un 25% de los votos.

¿Cómo ha llegado el PSOE a esta situación? A la izquierda le ha hecho mucho daño la caída del bloque del socialismo real y su conversión en gestores del actual sistema económico financiero, como muestra la evolución de Juan Luis Cebrián (definido por Victorino Ruiz de Azúa como «uno de los emblemas del mal, del capitalismo de rapiña y descarnado que se ejerce en este país, en el que los bancos embargan viviendas a personas que no ven más salida que tirarse por la ventana, en el que la competencia brilla por su ausencia, en el que las empresas siguen ganando muchísimo dinero mientras la gente corriente padece una crisis de caballo»). En el caso del PSOE, le están lastrando su guerracivilismo, su ingeniería social (aborto, ideología de género…), su corrupción, la sustitución de altos cargos medianamente cultos por las pajines y los zerolos y, sobre todo, su desprecio a lo español y su anticristianismo.

La campaña catalana está revelando para quien lo dudase que el PSOE es un partido español al que le dan asco España y los españoles. Lo explico con unas palabras de ese otro gran estratega socialista que es Odón Elorza, el ex alcalde de San Sebastián que fue derrotado por el candidato de Bildu.

En un programa de la tertulia Al rojo vivo de hace tres o cuatro semanas participó Odón Elorza y, preguntado por Antonio Martín Beaumont por qué el PSOE no tenía una postura clara y rotunda sobre el desafío separatista (y anticonstitucional) de Artur Mas, le respondió con estas ideas-consignas, algunas de ellas con veinte años de antigüedad:

-La exigencia del referéndum de autodeterminación es un juego (sic) entre el PP y CiU.
-Cataluña debe permanecer COMO SEA como parte de España, porque sin sus votos el PSOE jamás podrá ganar de nuevo unas elecciones generales.
-No queremos dar la sensación de que vamos con el PP.
-La izquierda es plural, mientras que el PP reúne todo el voto desde el centro-derecha a la extrema derecha (¡que se lo digan al partido España 2000 y a Blas Piñar!)

Poco después escribió en su blog que Catalunya (no sea que se ofenda el conde de Godó) está en un «laberinto diabólico» por culpa de CiU y del PP (¡que no ha hecho NADA!) y ofreció como solución el «diálogo» (sin explicar sobre qué y con qué premisas).

Aquí tenéis todos los vicios de este PSOE: la política como juego de intereses, que no de principios; las tesis conspirativas como explicación de la realidad (PP y CiU crean un debate artificial para encajonarnos en él); la superioridad moral del progre (los del PP son ultras y monolíticos, nosotros somos plurales y demócratas).

La oposición del PSOE, que no del PSC, a la independencia de la señora Cataluña no reside en la unidad nacional ni en la defensa de los derechos ciudadanos, sino en que sabe que si desaparecen del Congreso los 47 diputados catalanes, jamás regresaría al gobierno y probablemente desaparecería como eje de la izquierda española. El federalismo no pasa de ser eufemismo vergonzante para no llamarse españoles, como ha escrito un comentarista cuyo nombre no recuerdo.

Quizás lo único bueno que salga de las elecciones del domingo 25 sean el certificado de defunción del PSOE y el del nacimiento de una izquierda distinta.

¿Alguien se imagina a la izquierda francesa, la italiana o la alemana apoyado la secesión de Bretaña, Sicilia o Baviera? No, ¿verdad? Pues ésta es la diferencia entre una izquierda europea y civilizada y una izquierda anclada en los años 30, que es la que padecemos en España.

CODA: El oasis catalán: amenazas de muerte por tener una bandera española en el balcón de su casa. Y nadie se plantea que si Mad Mas no cumple la Constitución por qué los catalanes tienen que pagarle impuestos.

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Autor

Pedro F. Barbadillo

Es un intelectual que desde siempre ha querido formar parte del mundo de la comunicación y a él ha dedicado su vida profesional y parte de su vida privada.

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