La Marea de Pérez Henares

Todo un año escribiendo el mismo artículo

Nos hemos pasado todo el año 2012 escribiendo el mismo artículo y mi terror es que lo sigamos escribiendo este que viene. La obsesiva melodía de la crisis se ha convertido en una atroz salmodia que nos ha inundado hasta el último rincón. Crisis. De todo y en todo. Económica, institucional, de Nación. Y vital. En un momento también se nos ha metido en el propio cuerpo y nos ha calado hasta el hueso. Hasta los mismos dientes como cuando faltos ya de toda protección se nos recalan y el escalofrío nos llega a lo mas profundo de la sesera.

Nos ha tocado contar, una a una o en racimo, todas nuestras desgracias que iban saliendo del cesto de los días como cerezas engarzadas. Pero no eran sonrosadas cerezas. Eran negras cagarrutas.Y si malo era el fruto, peor aún era el presagio. Que por lo general se cumplía y en peor.

Ayer hizo el presidente balance del año. O mejor dicho, balance de desdichas. Si esperaba encontrarse grave al paciente se encontró al enfermo terminal, si pensaba que la deuda era inmensa, aun resulto ser mucho mayor. Si creyó que con poner sus recetas y mecánicos a resolver la terrible avería en un tiempo prudente el coche comenzaría al menos a “toser”, se equivocó. Tuvo que hacer, y yo soy de los pocos que deben creerlo, lo que no tenía previsto ni quería bajo ningún concepto hacer. Pero lo hizo. Subió los impuestos por el IRP por no subir el IVA y al final subió los dos. Dijo que intocable la santidad de las pensiones y al final tuvo que rebajarlas a beatas y gracias a que no acabaran en el limbo de la congelación. Que no dejaban de ser gracioso los clamores de quienes las habían puesto a hibernar contra quien al menos las aumentaba un grado o hasta dos.

Pero encima, por muchos martillazos, aunque fueran tan duros como el de la Reforma Laboral o tan sentidos como los copagos medicinales o los recortes en educación, el motor seguía sin arrancar. Al revés, se “gripaba” aún más y a las desdichas se unía la sima bancaria por la que se precipitaban las Cajas y, lo que es peor, centenares de miles de inocentes estafados. Porque lo de las preferentes, no se como le llamarán los jueces, pero en castellano común y corriente otro nombre no tiene. De esos políticos-bancarios no hemos visto todavía uno en la cárcel pero todos conocemos a un abuelo a quien han dejado sin ahorros.

Hemos conocido, ademas una “prima” de la que antes no teníamos noticia alguna y que desearíamos que no hubiera aparecido nunca por casa. Que era de riesgo lo avisaba, que fuera de infarto era lo que nos toco sufrir. Y para proseguir en las coordenadas obsesivas del año, en el bucle inacabable ahí sigue y siguió hasta el ultimo suspiro del año, negándose a enfriar su calentura. Jugando a pasearse, y peor se paseó, por los 400 grados que aunque sean menos que 600 son de sofoquina. Ya veíamos el viernes que ni siquiera nos daba el mínimo consuelo, aunque fuera por los pelos, de quedarse un cabello por debajo. Al final, aunque raspando por lo menos nos lo dio. Pero esa, que es la que tenía que despeñarse de una puñetera vez, es la que se aferra como una ladilla en nuestras vergüenzas. Esa no tiene traza alguna de marcharse en Nochevieja y no aparecer en Año Nuevo. Esa vuelve y no se siquiera si la podremos quemar en la hoguera del próximo San Juan. Que con ello ya nos conformábamos.

Esa ha sido la salmodia, el pertinaz mantra peor que aquellas sequías de cuando el No-Do y si por un momento había una nota diferente era para entrar con otro ruido de carraca, la del separatismo catalán. Mister Más nos ha amargado el año, aunque el haya acabado con el paladar estragado y un atracón de “cólico miserere”, y piensa seguir con su matraca y su cotidiano ciscarse en nuestra leyes, que también son las suyas, aunque las viole.

El 2012 nos ha parecido que en vez de 12 meses tenia 24. Pero el temor, y no es infundado, es que el 13 nos acabe pareciendo que tenga 26. Así que mejor dejarlo ahí. Mejor no seguir escribiendo el mismo artículo, mejor aferrarse al porvenir, aunque sea una ilusión cogida por alfileres. Mejor casi dejar al radar parado y no entrar en pronostico alguno. Ni siquiera negativo. Que agorero debe provenir de augurio y ya nos han augurado tantas veces el apocalipsis, que si solo es holocausto nos va a parecer un alivio. Porque lo de la transformación de las palabras ha sido otra cosa importante de anotar. Ahora te dicen que van a rescatarte y si te dan todavía las piernas lo que sales es huyendo. Vamos que el 2013 ya nos coge confesados.

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Autor

Antonio Pérez Henares

Ejerce el periodismo desde los 18 años, cuando se incorporó al diario Pueblo. Ha trabajado después en publicaciones como Mundo Obrero, Tiempo, El Globo o medios radiofónicos como la cadena SER. En 1989 entró al equipo directivo del semanario Tribuna, del que fue director entre 1996 y 1999. De 2000 a 2007 coordinó las ediciones especiales del diario La Razón, de donde pasó al grupo Negocio, que dirigió hasta enero de 2012. Tras ello pasó a ocupar el puesto de director de publicaciones de PROMECAL, editora de más de una docena de periódicos autonómicos de Castilla y León y Castilla-La Mancha.

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