Bokabulario

El becariato y la falsa foto de ‘El País’

Estoy pasmado. ¡Sólo he encontrado un columnista que mencione el patinazo de El País con su portada sobre Chávez siendo operado!

No me sorprende que el abuelito Izquierdo, dedicado a alimentar a la menguante parroquia progre con chistes y frasecitas sobre las noticias y las opiniones publicadas en la prensa de la caverna para evitar que aquella se encuentre con la realidad o con ideas que le hagan pensar y tan inmisericorde con las faltas ajenas, no mencione el patinazo siquiera para pedir disculpas; sí me sorprende que los Antonio Burgos, Curri Valenzuela, Luis María Ansón, Pilar Ferrer y otras jóvenes promesas del columnismo dejen escapar la pieza sin pegarle un escopetazo para diversión de sus admiradores. Entiendo que el crecimiento del paro, la personalidad renacentista de Amy Martin, los sobres de Bárcenas en el PP y, sobre todo, el levantamiento separatista del Parlamento catalán sean asuntos de más interés, pero… ¿ni una línea al menos, como hace Ignacio Ruiz Quintano? O sigue vigente la consigna de perro no come perro o es que El País, entre los viejos, produce todavía mucho miedo.

Este error antológico de El País (la foto que reproduzco es de Reuters), que ha hundido su ya reducido prestigio, es una consecuencia del actual modelo empresarial impuesto en Occidente y, sobre todo, con la fuerza del paleto que porque ha viajado a Nueva York dos veces se cree un amo del universo, en España. No es la primera vez que ocurre algo parecido, y no me refiero al sectarismo de las columnas y las piezas informativas, sino a plagios y meteduras de pata. Hace unos días, en la sección de cultura El País, donde se muestran los exquisitos como antes las marquesas en los salones del Ritz a la espera de que el rey, o la reina, las eligiese para su lecho, fusilaron una información publicada en La Vanguardia.

Dos veteranos de El País, Hermann Tertsch y Javier Valenzuela, los describen muy bien a partir de su experiencia profesional: las empresas actuales ya no tienen ninguna lealtad hacia sus mejores empleados. Se sustituye al bueno, al competente, al trabajador, al caro, al que levanta la voz por el barato, el pelota, el vago, el sumiso. El imperio del becario (y que me perdonen los becarios, que yo también lo he sido). No ocurre sólo en el periodismo, sino en los bufetes de abogados, los estudios de arquitectura, las consultorías (ese engaño)… El último ejemplo de la proletarización y la supresión de toda dignidad del trabajador, obrero o empleado se ve en el proyecto de convenio de los grandes almacenes: más horas, menos sueldo y supresión de los festivos.

Lo que más me enfada de este proceso es que lo están realizando los progres, los que venían a salvarnos de la banca, el capital y la oligarquía. En El País el multimillonario ex falangista Juan Luis Cebrián ha impuesto el becariato y las empresas de trabajo temporal las legalizó el PSOE de Felipe González, que ahora trabaja para el hombre más rico del mundo. UGY y CCOO aceptaron la supresión de categorías profesionales cerradas que obligaban a la dirección a respetar condiciones y puestos de los trabajadores en la banca y la Administración…

(Claro que si los editores creen que los periódicos de papel de pago van a sobrevivir con becarios, van listos.)

CODA: Una web para visitar y cabrearse: Elindultodeldia.com

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Autor

Pedro F. Barbadillo

Es un intelectual que desde siempre ha querido formar parte del mundo de la comunicación y a él ha dedicado su vida profesional y parte de su vida privada.

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