La Marea de Pérez Henares

Profesionales de la política y el sindicato

Si parece cada vez más evidente que una de las causas de degradación de la política y su desprestigio creciente ha sido convertir lo que era la “representación”, durante el periodo marcado, de los ciudadanos en una “profesión” permanente y de ahí, un paso, en una “casta”, donde la patria es el partido, donde se es milicia, militante, se asciende sumiso a las ordenes del generalato y la cúpula que “coloca” en cargos o puestos de “salida” y sus intereses acaban estando fijados en la consecución y mantenimiento del poder y de sus estatus, si esto es una cada vez más notoria perversión intrínseca del ser y los hábitos políticos, ¿qué decir cuando ello se ha establecido también en el terreno sindical?. ¿Qué esperar cuando la representación de los compañeros de trabajo se convierte en un oficio, se asciende hasta liberado y se progresa hasta la cúpula de la organización donde se convierte, como el político, también en autentica “casta?.

La cabeza de la manifestación del 1º de Mayo en Madrid, y en el conjunto de España, era el más fiel reflejo de ello y sus efectos aparecían detrás de las pancartas. En un país de más de seis millones de parados las cifras de asistencia eran más que exiguas y bien puede decirse que había más atasco en las carreteras de salida que en la marcha de la Castellana.

La política y el sindicalismo son hoy cosa de profesionales, de esa “milicia” que no conoce otro tajo que la sede ni otro trabajo que la agrupación del partido. ¿Qué regeneración cabe esperar de ello?. Cuando se habla de un partido, por ejemplo ahora el convulso PSOE, quienes son la alternativa : pues siempre unas gentes que no han hecho otra cosa que trabajar en por y para el partido. Y no hablamos solo de personas como Rubalcaba o Chacón o López o Page. Vean ustedes a esta heroína imposta llamada Beatriz Talegón: tiene 29 años y desde siempre ha tenido un cargo, ha vivido del partido y de los cargos a que este le aupaba. Todos, y casi idéntico en el PP, profesionales de la sigla. Y fuera de los dos grandes, igual porque si hay ejemplo señero es de quien ahora va de “virgen”, la estupenda Rosa Diez :¿Qué otra cosa ha hecho desde hace decenios que ser una profesional de la política?

¿Y en los sindicatos?. Pues una reproducción exacta de lo dicho. Y uno, que tiene el más absoluto respeto y una profunda admiración por esos representantes sindicales a pie de obra o de maquina, ha perdido de manera rotunda su confianza en esas cúpulas, en esas maquinarias inmensas, opacas en sus ingresos y gastos, que se perpetúan, el caso de Mendez es paradigmático, y que como no puede ser otra manera cada vez se alejan más de la realidad social y cotidiana de España hasta considerar normal hasta el delirante caso del líder de la UGT andaluza, Pastrana.

Los trabajadores y ya no digamos los parados tienen muchas razones para estar enfadados, preocupados y sentirse profundamente maltratados. Pero sienten cada vez más hondamente que esos profesionales sindicales no son precisamente quienes van a ser la solución de sus males. La regeneración de la política es una necesidad imperiosa de la democracia pero la del sindicalismo no le va en absoluto a la zaga.

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Autor

Antonio Pérez Henares

Ejerce el periodismo desde los 18 años, cuando se incorporó al diario Pueblo. Ha trabajado después en publicaciones como Mundo Obrero, Tiempo, El Globo o medios radiofónicos como la cadena SER. En 1989 entró al equipo directivo del semanario Tribuna, del que fue director entre 1996 y 1999. De 2000 a 2007 coordinó las ediciones especiales del diario La Razón, de donde pasó al grupo Negocio, que dirigió hasta enero de 2012. Tras ello pasó a ocupar el puesto de director de publicaciones de PROMECAL, editora de más de una docena de periódicos autonómicos de Castilla y León y Castilla-La Mancha.

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