Cuando Ciudadanos surgió hubo quien los tachó de extrema derecha. Y no fueron los separatistas, sino Josep Piqué, quien entonces encabezaba el PP catalán. A pesar de que en sus filas hubiera destacados miembros de la verdadera resistencia antifranquista, militantes del histórico PSUC. Con aquello se los despachaba y se les arrinconaba en un espacio aún más marginado que el suyo propio.
Tuvieron un éxito electoral inesperado entonces y casi les cuesta la vida. Es sabido aquello de que a veces es más fácil recuperarse de un fracaso que de un éxito. Hubo fugas, desconcierto y hasta casi pérdida de señas de identidad. Sobre todo con el error de manual de aliarse para las europeas con Miguel Duran y montar un extraño pisto al que los votantes rechazaron de plano. Sacaron menos votos, unos 20.000, que sms les habían colgado en las pantallas televisivas. Un fiasco.
Pero Rivera y Ciudadanos aprendieron la lección. Se centraron en lo esencial y se dejaron de extraños compañeros de viaje. Desde entonces han ido ganando en perfil, definición, simpatías y al final en votos. En Cataluña dieron un gran salto adelante en las últimas autonómicas consiguiendo seis escaños más, en su mayor parte y que con tan solo una mirada al mapa electoral se ve procedían de antiguos feudos y votantes socialistas. Hay encuestas ahora que los sitúan como tercera fuerza
El discurso es claro. Igualdad ciudadana de todos los españoles, defensa constitucional, progresista en lo social, liberal, hasta cierto punto, en lo económico. Una idea clara de España y de Cataluña. Combate frontal contra la imposición nacionalista, denuncia de las aberraciones y mentiras convertidas en normalidad. Contra la imposición lingüística, tergiversación histórica, mendacidad económica, despilfarro identitario o pretensión pensamiento único y excluyente..
Sobre el intento secesionista han sido contundentes. “No se puede dialogar sobre la separación de España”. Han lanzado una propuesta a los partidos constitucionalistas. El PP ha aceptado unirse a ella. El PSC fiel ha escenificado un espantado NO, en sintonía con su empanada mental, que está infectando a todo el PSOE, y su traición constitucional, pues no es otra cosa el famoso “derecho a decidir” que expropia el verdadero “derecho soberano del conjunto del pueblo español sobre todo y cada parte de su territorio, votado en referéndum constitucional y esencia en nuestra Ley de Leyes.
Pero la novedad de Rivera y Ciudadanos es que su propuesta se amplia y cada vez traspasa más el marco catalán. Es más nacional, global y mejor perfilada, apunta a la regeneración del sistema y aporta un novedoso rol alejado de cuadriculas que se suponen ideológicas y tan solo son de siglas y poder. Críticos con el PP por la corrupción y determinados recortes sociales, no tienen empacho alguno en cargar los errores socialistas y sobretodo contra su revoltijo, indefinición y a la postre sumisión al nacionalismo. Y se les empieza a temer. Porque son cada vez más los que barruntan y otros tantos los que deseen que den un salto y se propongan, en los lugares que estimen y gradualmente, como una alternativa que resulta crecientemente atractiva.
Quien más teme esa posibilidad es en primer lugar Rosa Diez, que cree tener en la talega gran parte del voto descontento. Pero su partido, o mejor dicho su persona y su personalismo, empieza a tener demasiadas goteras y crecientes críticas. En un momento se puso estupenda y rechazó cualquier posibilidad de acuerdo. Hoy le da sudor frío el posible desembarco aunque haya hecho de la derecha, en ocasiones de la de ribertes más radicales, a pesar de haber sido toda la vida cargo del PSOE, su caladero. Curiosamente Ciudadanos, con orígenes mucho menos definidos en este aspecto, por allí hay de todo y sobre todo sociedad civil sin más y, por lo visto en Cataluña, puede afectar más al voto socialista. Que son los segundos en temer, y con razón, ese salto al conjunto de España. Como también tienen no pocos recelos los “populares” a quienes mayores pérdidas de votos tienen en vilo. Puede pues que todos, la señora Diez, el PSOE y el PP, no gusten de que Ciudadanos de el paso. Pero lo que debe importar es lo que desean precisamente los ciudadanos españoles. No son pocos los que piensan que cuanto antes. Y es más, algunos debieran pensar más de mirar a un palmo de su nariz que quizás resulten utilísimos como aliados para defender uniones y no separaciones.
