Este martes 14 de enero de 2014, Miguel Ángel Aguilar publica en El País una columna titulada ‘A Washington por alegrías’, en la que arranca diciendo:
Se dice pronto, pero el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, ha sido recibido por el presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, en el despacho oval de la Casa Blanca.
Añade que:
Además, habrá que recordar a los olvidadizos propensos a ladrar su rencor por las esquinas que al presidente José Luis Rodríguez Zapatero, durante los ocho años que habitó en La Moncloa, apenas se le vio en aquel desayuno nacional de oración de marzo de 2010 leyendo un pasaje del Deuteronomio
Y concluye que:
En todo caso, sabemos que al despacho oval no se llevan demandas, sino ofrendas. Al líder máximo no se le importuna con problemas. Como definió Canetti: «La alegría del más débil, darle algo al más fuerte». Cantemos todos: Qué alegría cuando me dijeron vamos a la casa del Señor.

