JOHN MÜLLER

«Si el mayor estudiaba y la hija se casaba, ¿a quién dejaba el padre el empleo en Fagor? Al que no daba ni chapa»

"Si el mayor estudiaba y la hija se casaba, ¿a quién dejaba el padre el empleo en Fagor? Al que no daba ni chapa"
John Muller.

Este sábado 18 enero 2014 John Müller publica en la sección de Economía de El Mundo una columna titulada ‘Fin del asedio a Fort Mondragón’ que arranca:

«El coche llega a la rotonda y enfila por la José María Arizmendiarrieta Ibilbidea, la ruta que lleva hasta la sede de Mondragón Corporación Cooperativa (MCC). Antes de acelerar, el conductor advierte: «Ahí está la nave donde Bolinaga tuvo secuestrado a Ortega Lara». No es fácil distinguir el edificio, pero saber que estás en la patria chica de delincuentes capaces de torturar a un ser humano, encerrándolo 532 días en condiciones infrahumanas, lo relativiza todo. «Quien ama la libertad no debe ignorar que también le apetece a los demás», enseñaba el cura Arizmendiarrieta que inició en 1956 MCC, el experimento de autogestión más famoso de España.»

Añade:

«El legado del cura son hoy 110 cooperativas, 147 filiales, ocho fundaciones, una mutua, una cooperativa de crédito, una red de 15 centros tecnológicos, 160 millones de euros en I+D+i… Pero la crisis de Fagor ha trizado la convivencia. […] Un miembro del Gobierno de Urkullu asegura que se le advirtió de que la caída de Fagor podía poner en el disparadero a sus otras sociedades, especialmente a la cadena de supermercados Eroski, como ocurrió pocos días después cuando la aseguradora pública Cesce rebajó sus coberturas. Hasta ayer, cuando se produjo la dimisión «por motivos personales» de Txema Gisasola, presidente de MCC, la sensación que reinaba en el equipo directivo era la de estar defendiendo un fuerte rodeado de indios. Algunos creían que arrojar la cabeza de Gisasola por encima de la empalizada era la única forma de calmar a los descontentos. Otros pensaban que quien fuera presidente de Fagor Electrodomésticos entre 2006 y 2012, no podía continuar al frente de Mondragón porque a su gestión se atribuyen los errores que hundieron la marca, entre ellos una expansión demasiado ambiciosa.»

Y finaliza:

«Una de las gabelas que ciertos cooperativistas de Fagor Electrodomésticos tenían era la de legar su puesto de trabajo a un descendiente. «Si el hijo mayor estudiaba, la otra se casaba, otro se empleaba en un comercio, ¿a quién le dejaba el padre el empleo? Pues al que no estudiaba y no pegaba ni chapa», cuenta un cooperativista. Resultado: hay más de 400 empleados que no tienen el grado superior que las demás cooperativas de Mondragón exigen para admitirles. Esto significa que MCC deberá acometer un importante proceso de formación profesional. «El signo de la vitalidad no es durar, sino renacer y adaptarse», escribió el cura Arizmendiarrieta. Ayer, muchos en Mondragón se acordaban de sus enseñanzas.»

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