VÍCTOR DE LA SERNA

Dos visiones en la prensa, diametralmente opuestas, sobre los violentos incidentes de Gamonal

Dos visiones en la prensa, diametralmente opuestas, sobre los violentos incidentes de Gamonal
Vecinos manifestándose en el Gamonal de Burgos. GM

Este sábado 18 enero 2013 Víctor de la Serna publica en El Mundo un análisis de prensa titulado ‘Las reglas del juego o el hartazgo de los abusos’ que comienza:

«En El País, donde no ha faltado algún titular de tono épico (como ése de Gamonal es sinónimo de resistencia sobre una información de Luis Gómez), el final de una era de resignación frente a los abusos era cantado por Xavier Vidal Folch, que valoraba así este acontecimiento, que se salda con la victoria de los activistas: «Nos indica que a medida que la recuperación se afiance, y ojalá sea así, las gentes practicarán más la tolerancia cero con la creciente desigualdad. Si la recesión multiplicó las brechas sociales, no puede ser que la incipiente recuperación reincida en ello, en vez de imponer el signo contrario, el retorno a una cierta cohesión social. Nos indica que si la crisis en su fase ascendente marginó a ciudadanos hacia la cuneta del desempleo crónico, y a barrios y a sectores, en su fase descendente debe corregirlo. Y nos indica que corruptos, fuera por siempre. Esto es un mandato, implícito pero evidente, sobre la necesidad de nuevas prioridades para la política económica».»

Añade:

Un comentario editorial en ABC lamentaba, en cambio, la agresión a la legalidad: «Crecida después de ganar el pulso que le echó al Ayuntamiento de Burgos y jaleada por activistas como los que organizaron campañas tan democráticas y civilizadas como Rodea el Congreso o Jaque al Rey, la denominada asamblea de vecinos de Gamonal sacó ayer pecho. Maza en mano, algunos destrozaron los restos de las obras planificadas por el alcalde. Otros decidieron mantener activa la movilización para vender las virtudes, y los logros, de una forma de democracia real basada en el disturbio y que incluye actividades como la quema de contenedores o las agresiones a la Policía. Mientras el alcalde de Burgos trataba de salvar los muebles con una primera reunión, muy dialogante, los vecinos celebraron el éxito de su ofensiva, modelo y ejemplo para quienes, aprovechando la debilidad y la inseguridad de algunos dirigentes, tratan de imponer su voluntad por la fuerza. Lo hicieron por todo lo alto y, a martillazos, por todo lo bajo».

Y finaliza:

«Salvador Sostres condenaba, en El Mundo, un caos que ve liberticida: «Lo que en modo alguno puede aceptarse son los episodios de vandalismo y violencia que hemos conocido estos días en Burgos. Lo que de un modo más grave e irreversible podría erosionar nuestra convivencia es que se fuera sentando el precedente de recurrir al atentado para oponernos a aquello con lo que no estamos de acuerdo. El principal enemigo de la libertad es el caos, y el caos de los violentos se ha impuesto a un alcalde democráticamente elegido, contra el que no hay ningún proceso judicial en marcha, y por lo tanto legitimado para llevar a cabo las obras que estime oportunas».»

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