PEDROJOTA RAMÍREZ

«Los ‘éxtasis’ del ministro Gallardón no son sino la ‘diversión’ de su propio yo»

"Los 'éxtasis' del ministro Gallardón no son sino la 'diversión' de su propio yo"
Pedrojota Ramírez. PD

Este 19 enero 2014 Pedrojota Ramírez dedica su extensa homilía dominical en El Mundo al ministro de Justicia titulada ‘La visiones de Gallardón‘ y señala:

«Pocos conceptos hay tan ambivalentes en política como el que nos ocupa. Se elogiaba a Aznar por su «visión» de España pero se zahería a Zapatero como «visionario». Yo siempre he percibido a Gallardón a mitad de camino entre ambos porque sus sucesivas «visiones» de las cosas no siempre han sido congruentes entre sí. Eso nos ha generado más de una crisis en lo que ya vienen siendo 30 años de relación. Al final de su etapa de alcalde, una metáfora mía, basada en una obra de Brecht, suscitó el equívoco de que estaba sugiriendo que los estados de euforia que le llevaban a arremeter contra Esperanza Aguirre eran fruto de algún elemento exógeno. Por eso me alegro que esta aporía del ángel me permita hoy clarificar las cosas.»

Añade:

«Los «éxtasis» de Gallardón no son sino la «diversión» -Ortega- de su propio yo. Hay un Gallardón que se le aparece de cuando en cuando en forma de ángel al otro Gallardón, para que la «distanciación» -por eso Brecht- permita establecer una relación dialéctica y por ende teatral entre ambos. In illo tempore el busilis era el polanquismo, hoy es el marianismo. Parece que fuera ayer cuando me decía: «¿Cuál es mi destino? ¿Ser ministro de Mariano Rajoy Brey?». Y se encelaba en el segundo apellido como quien habla alto allí donde reverbera el eco: «Brey, Brey, Brey…».

Ahora que esa parte de la profecía del ángel se ha cumplido, Gallardón está en paz consigo mismo pero no puede evitar que se repitan las «visiones». A veces en favor de un Poder Judicial independiente, otras -las que han prevalecido- en pro de un Poder Judicial sometido. A veces en favor de tesis progresistas, otras -las que han prevalecido- en pro de tesis conservadoras. El ángel sigue llevando reloj de bolsillo con cadena de oro.»

Y concluye:

«Estoy de acuerdo con Gallardón en aquello que más le critican de su nueva Ley del Aborto: el riesgo de discapacidad no debe desproteger más a un feto que a otro. No me convence en cambio que se ufane al mismo tiempo de volver a tipificar el aborto como delito y de eximir de toda responsabilidad a cuantas mujeres lo practiquen. De nuevo la puerta de la hipocresía -queremos acallar nuestra mala conciencia ante la destrucción de seres vivos pero somos incapaces, claro, de mandar a la hija de los vecinos a la cárcel- nos introduce en el jardín de este conflicto de suma negativa. Lo menos malo que puede hacer el legislador es buscar el mayor consenso posible e impulsar acciones de apoyo a la mujer que conviertan la reducción del número de abortos en una prioridad pública. Pero no es el ministro de Justicia quien debe liderar ese empeño.

A todos nos conviene que Gallardón salga cuanto antes de este lío -la palabra no es casual- y se entregue de nuevo a sus «visiones». En la España de hoy es más difícil encontrar inteligencia emocional en un ministro que en un campesino. Gallardón la tiene. Es urgente que vaya a ver al Rey. Cuando esté en su presencia, el ángel hablará por su boca. Le dirá lo que debe hacer para preservar a la Nación y al Trono de las «grandes desgracias», todos esos gamonales, que acechan por doquier. Es urgente. Esta no es la hora de la economía sino de la política. Sí, «los acontecimientos se acercan» y no parecen «días azules».»

 

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