ALFONSO ROJO

«La revolución de los hambrientos acaba a menudo en la pastelería de la esquina»

"La revolución de los hambrientos acaba a menudo en la pastelería de la esquina"
Alfonso Rojo.

Alfonso Rojo publica en ‘ABC‘, este 22 de enero de 2014, una columna titualda «La Revolución Pendiente», dedicada a la crisis que paraliuza Ucrania y enfrenta a la UE con Rusia en la que comienza afirmando:

El ‘Euromaidán‘, el mitin permanente que desde hace un par de meses protagoniza la oposición en el centro de Kiev, se va a acabar y no de un modo festivo.

La revolución de los hambrientos acaba a menudo en la pastelería de la esquina.

Con las grandes manifestaciones de insatisfacción popular, cuando no hay un objetivo político claro, suele ocurrir algo parecido. La diferencia es que no concluyen en el saqueo de estanterías y escaparates, sino disolviéndose en una nube de frustración.

Explica Alfonso Rojo:

En eso último, influye mucho la voluntad de reprimir que tenga el poderoso de turno y en el caso de Ucrania, da la impresión de que el presidente Yanukóvich está decidido a aplicar mano dura sin contemplaciones.

La pasada madrugada entraron en vigor normas que limitan el derecho de manifestación y es previsible que los policías, que hasta ahora se afanaban por evitar que los manifestantes tomen edificios oficiales, pasen a la ofensiva. Y si ellos no pueden, Yanukóvich traerá tropas del Ejército.

No se vislumbra un compromiso. El presidente hace oídos sordos a todas las demandas y dejado patente que ni va a renunciar al cargo, ni va a meter su país en la órbita de la Unión Europea.

Y añade el director de ‘Periodista Digital’:

La gente ya no escucha a nadie y ha terminado convirtiendo la batalla con los antidisturbios en su razón de ser.

Han llegado a ser cientos de miles de personas, ondeando la bandera estrellada de la UE, pero dan la impresión de no tener hoja de ruta o liderazgo. Y así es muy complicado transformar la insatisfacción popular en objetivo político.

Si Yanukóvich no tuviera a Putin detrás y Rusia no hubiera entrado en el juego, decidida a seguir ejerciendo su papel de ‘superpotencia’ y a defender el eslavismo frente al europeísmo, los manifestantes tendrían una oportunidad.

Para concluir tajante:

Tal como están las cosas, lo único a lo que pueden aspirar es a que el ‘Euromaidán’ no acabe en un baño de sangre.

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