Este 1 de abril de 2014, David Torres escribe en Público una columna titulada ‘Un funeral muy negro’ en la que arranca diciendo:
Para inaugurar por todo lo alto el retorno al Paelolítico, el gobierno ha sincronizado el funeral de Suárez con la reapertura del Museo Arqueológico.
Añade que:
Fue una magna ceremonia que mostró la evolución del alma hispánica a través de los siglos: el ataúd del finado en representación de la España más o menos contemporánea; los reyes, como embajadores del siglo XIX; Rouco Varela, recién resucitado y simbolizando a la Edad Media; y Teodoro Obiang Nguema en calidad de Atapuerca.
Y concluye que:
El acto, además de solemne, fue edificante y bastante ilustrativo acerca de cómo marchan los tiempos: hacia atrás, de culo y cuesta arriba

