Este domingo 20 abril 2014 la Carta de un arponeo ingenuo de Pedrojota Ramírez en El Mundo se titula Hacia un liderazgo 2.0.
Entre elección y elección a Rajoy sólo le juzgan sus propios clones, es decir los cuadros sumisos y obedientes que él mismo ha promocionado por su docilidad. Da igual que sea un grácil patinador o que arañe el hielo con la cuchilla. Siempre estará sublime: cuando hable por su elocuencia, cuando calle por su prudencia. ¿Qué importa que maneje la designación del candidato a las europeas -y hay que reconocer que Cañete era el mejor disponible- con el mismo oscurantismo y discrecionalidad que su relevo en el Consejo de Ministros? Si nadie discute el poder absoluto de Rajoy en el partido del Gobierno es porque garantiza, sin rubor alguno, el Gobierno del partido.
Añade:
Según el barómetro del CIS de enero -último que incluye ese dato- Rajoy es el peor valorado de todos los líderes nacionales en 35 años de democracia con una nota media de 2.2 sobre 10. Digamos como elemento de comparación que Rosa Díez merece un 4.2, Cayo Lara un 3.7 y el autodestruido Rubalcaba un 3. Y si nos atenemos al desgaste de la labor de Gobierno cabe recordar que la peor nota de González después de que cantara Amedo, aparecieran los restos de Lasa y Zabala y se descubriera la cintateca del Cesid fue del 3.9 en septiembre de 1995; que Calvo-Sotelo no bajó del 3.4 en vísperas de la debacle ucedea; y que la peor nota de Zapatero cuando ya era no un pato cojo sino cuadrapléjico fue del 3.1 en octubre del 2011.
Y concluye:
¿Se puede ser aún más impopular de lo que lo es Rajoy? Desde luego. De hecho en cada uno de los nueve barómetros del CIS que lo han medido desde su llegada a la Moncloa ha obtenido una puntuación peor que en el anterior. ¿Continuará esa tendencia en el décimo? Bastaría con que la valoración de los más jóvenes -1.6 entre los menores de 25 años, 1.7 entre los menores de 35- siguiera contagiando a las restantes franjas de edad. Algo muy singular está pasando para que el 88% de los españoles declare tener «poca o ninguna confianza» en quien obtuvo mayoría absoluta hace dos años y medio. Si tantos de los que le respaldamos entonces estamos arrepentidos, a lo mejor es que él y su equipo nos han engañado a todos subiendo los impuestos, eludiendo las reformas de calado y disparando la deuda sin generar crecimiento ni empleo. Por no hablar de Bolinaga.
