La Marea de Pérez Henares

Habrá que empezar a hablar de las europeas

Es probable, y siempre que Rajoy quiera, que pasado el puente de mayo entremos ya en campaña de europeas. Porque por ahora, y no seré yo quien me queje, más bien se siente poco. No están los tiempos para mítines, ni el país para dispendios ni los partidos para que se les note. Pero, en asomando mayo, no se preocupen, que oiremos voces.

Antes, me malicio, que el PP y el Gobierno esperan, para dar el verdadero pistoletazo de salida, que se hagan públicos los datos del paro. Porque y a tenor del creciente goteo de mejora de previsiones, crecimiento en un + 0,4 en el trimestre, de hasta un 1,5 de PIB en un año, aumento espectacular del turismo al que se une de nuevo el interno y subida de la producción industrial, por señalar algunos de las magnitudes más relevantes, los datos de empleo de abril van a volver a ser buenos. En bajada del listado de parados y en subida del de afiliados a la seguridad social.

El clima, se ponga la teleagitación y los economistas del Apocalipsis, que han rebajado el grado hasta el de cenizo de guardia, como se pongan, está mejorando. Poco, con cuidado, pero es diferente al que era. Se percibe hasta en que la gente se vuelve a ir de puente a la playa. Hay una cierta recuperación de la confianza, ese valor tan psicológico como efectivo. Primero pareció irse rehaciendo en el exterior, Europa, y ahora, lentamente, pareciera que nosotros comenzamos también a atisbarla. Ya ni el más empecinado propagandista de la catástrofe puede negar que la recesión ha pasado, aunque no la crisis, pero lo que está en cuestión ahora, y es un avance, es la velocidad , intensidad y volumen de la recuperación .Y, lo esencial, lo imprescindible es que ello se traduzca en una sensación a pie de calle y para las gentes del común. Y eso se llama empleo, afiliación y menos paro. Un granito más en abril no hará granero, pero ayuda.

Así que será en mayo, cuando empiece la campaña y ese el argumento principal por el lado del gobierno y su partido. Que han enfrentado el precipicio, se nos las han hecho pasar muy mal, pero ahora es el momento de las buenas nuevas. El de la izquierda habrá de ser el contrario, pero no es fácil trasmitirlo y más con su pasado y herencia. Tendrán que ir buscando otras esquinas más puntuales, desde el aborto a los derechos sociales. Porque lo cierto es que Hollande, quien fue la gran esperanza del socialismo como diferenciador y salvador europeo, se ha venido abajo con estrépito internamente, ahí están las recientes municipales, y a nivel europeo y no digamos en España. Nuestros denostados “recortes” resulta que son los que, y a dos tazas, esta aplicando allí su primer ministro, el “catalán” Valls. El anuncio ha tenido el mismo efecto en las filas socialistas que aquel de su ZP en el año 2010 en el parlamento cuando la UE lo apeo por la fuerza del burro. Vamos, que la congelación de pensiones y de sueldos a los funcionarios nos suena. Y les suena.

Con ese escenario la primera cuestión, la composición del parlamento europeo, parece que empieza a despejarse en las encuestas, que tan solo hace unas semanas no ofrecían diferencias entre las dos grandes fuerzas, PPE y socialdemocracia. La distancia parece estarse ampliando ahora a favor de Junker y los populares.

Ello tiene una gran relevancia para España, pues Rajoy llegó a importantes acuerdos al respecto en la cumbre de Dublín y la recuperación de importantes parcelas de poder para nuestro país serían realidad antes de que acabara el año, via comisión europea, Arias Cañete, vía Eurogrupo, Luis de Guindos, así como cargos relevantes en el parlamento Europeo y en el propio Grupo Popular Europeo.

Pero ¿Qué va a suceder en España? . Para un mejor aproximación habrá que esperar a la encuesta del CIS que se esta elaborando en estos momentos, pero con lo que se dispone tanto de nuestro país como de fuentes europeas, que han realizado algunas prospectivas, algunas cosas ya van apuntándose.

La primera es que hay, y ello se ha debido a la crisis que ha hecho comprender para bien, y más para mal, lo que nos afecta y nos Europa, un mayor interés por lo que vaya a suceder. Se es más consciente de lo que nos jugamos, aunque eso no va a significar que vayamos más a votar. En ello influyen otros aspectos, de hastío y desapego de la política, que va a hacer subir la abstención. Pero lo que vayan lo harán de manera más consciente de que los de Europa si va con nosotros. Vaya que sí.

La segunda cuestión es que, a pesar de tanta literatura desparramada al respecto, el bipartidismo imperfecto se sostiene. Sufre un considerable corrimiento de tierras, pero no hay terremoto. Pierde pero mantiene y hasta en los últimos meses se recupera un poco. No habrá ni sorpasso por la izquierda ni debacle total en la derecha. La ventaja es del PP por alrededor de tres puntos y con tendencia al alza. El PSOE se mantiene por encima del 30%. La diferencia entre ambos se estima en dos o tres escaños, 21-18 o 19 es lo más probable.

Es interesante analizar también la evolución de IU y UPyD. Desde luego y con respecto a las elecciones anteriores van a subir. Bastante. Pero es notorio que después de alcanzar su punto de intención de voto más alta a finales del año pasado, un 14% para IU y un 10 para el partido de Rosa Diez se ha iniciado un declive reiterado y agudizado en los últimos sondeos hasta andar ahora los unos por el 10% y 6 escaños y los otros por el 7% y los 4. La tendencia es clara y tiene mucho que leer. Las troupes nacionalistas, por su parte, PNV y CiU y los más radicales, ERC, BNG y otros, se quedan cada uno con dos escaños y la incógnita de quien gana de ambas opciones en Cataluña, como elemento muy a tener en cuenta para futuros.

Del resto de los partidos que han asomado, y que comparten fenómenos de popularidad y presencia televisiva como común denominador, los tertucandidatos son la gran novedad de estas elecciones. De ellos, y ya en otra dimensión más cuajada, contrastada y probada, tan solo parece que Ciudadanos, que ya ha demostrado su pujanza en anteriores citas en el territorio catalán va a lograr el objetivo de dar el salto, que para ellos es europeo pero también tiene una clave nacional muy importante y con vista a futuros compromisos e implantaciones en las que llevan tiempo esforzándose. El mensaje de Albert Rivera y su movimiento puede cruzar aquí el Rubicón. Pero los demás puede que no pasen de orilla, porque ni Vox, ni Podemos y lo del Juez Elpidio, parece que tengan posibilidades. En el caso del joven Iglesias, hace daño a IU pero su tuits y camisetas no parece que le den para aposentarse en escaño y sueldo en Brusellas y al escandaloso juez no pinta que le de para lo que busca: aforamiento y salvarse del tribunal que ahora lo juzga. Una cosa es inundar la red de mensajitos de 140 caracteres y otra las urnas de votos. Y hacen falta 250.000 para sacar un escaño y no vale, como en los tuits, meterlos a docenas.
(Publicado en los diarios del grupo Promecal)

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Autor

Antonio Pérez Henares

Ejerce el periodismo desde los 18 años, cuando se incorporó al diario Pueblo. Ha trabajado después en publicaciones como Mundo Obrero, Tiempo, El Globo o medios radiofónicos como la cadena SER. En 1989 entró al equipo directivo del semanario Tribuna, del que fue director entre 1996 y 1999. De 2000 a 2007 coordinó las ediciones especiales del diario La Razón, de donde pasó al grupo Negocio, que dirigió hasta enero de 2012. Tras ello pasó a ocupar el puesto de director de publicaciones de PROMECAL, editora de más de una docena de periódicos autonómicos de Castilla y León y Castilla-La Mancha.

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