LUIS MARÍA ANSON

«Alfonso Rojo tendrá defectos, pero sus cualidades profesionales son abrumadoramente positivas»

"Alfonso Rojo tendrá defectos, pero sus cualidades profesionales son abrumadoramente positivas"
Luis María Anson.

Escribo estas líneas, atónito de que un juez, al que sus compañeros han sentado en el banquillo por presunta prevaricación, se haya permitido agredir a Alfonso Rojo declarando en televisión: «Me encantaría que fuera a prisión»

Este 1 mayo 2014 Luis María Anson titula Alfonso Rojo, periodista su Canela fina en el diario El Mundo, artículo que por su interés reproducimos a continuación:

Con más de noventa años, Conrad Adenauer ironizaba sobre los ataques de sus rivales y de sus enemigos. «Mientras más fuertes y copiosos -decía- más clara queda tu fortaleza». Es el «ladran, luego cabalgamos» de Manuel Azaña.

Alfonso Rojo tendrá defectos como tenemos todos. Pero las cualidades profesionales inclinan su balanza de forma abrumadoramente positiva. Es un periodista de raza con una dilatada vida profesional vertebrada por la eficacia y por los éxitos, con años inolvidados de corresponsal de guerra.

Ahora está omnipresente en la radio, la televisión, internet, las redes sociales, el periódico digital. Desde sus planteamientos ideológicos se distingue por el conocimiento de causa, la coherencia de pensamiento, la moderación al expresarse y el buen sentido. En una profesión tan desgraciadamente cicatera como la nuestra, Alfonso Rojo disfruta de reconocimiento general.

Un periodista tan activo se ve mezclado, de forma inevitable, en disputas y aquelarres. Siempre ha sido así. En el siglo XIX, no pocas controversias se dirimían de madrugada en duelos tantas veces sangrientos. Desde hace mucho tiempo, por fortuna, se han impuesto la ley y los juzgados.

Escribo estas líneas, atónito de que un juez, al que sus compañeros han sentado en el banquillo por presunta prevaricación, se haya permitido agredir a Alfonso Rojo declarando en televisión: «Me encantaría que fuera a prisión», con el agravante de acosarle diciéndole que si quería que retirase su denuncia debía indemnizarle. Según el periodista, el juez en cuestión exigió que se le pagaran 200.000 euros, eso sí «de forma discreta».

O se está con la libertad de expresión o se está contra la libertad de expresión. Si se está con la libertad de expresión hay que hacerlo con todas sus consecuencias.

Alfonso Rojo se ampara en la libertad de expresión aceptando que sus discrepantes se refugien también bajo el mismo techo que él. La persecución organizada contra el profesional rebelde o contra los medios de comunicación insumisos es una constante y no solo en España.

La primera función del periodista consiste en administrar el bien ajeno de la información; la segunda, en ejercer el contrapoder, es decir elogiar al poder cuando el poder acierta, criticar al poder cuando el poder se equivoca, denunciar al poder cuando el poder abusa. Y no solo al poder político, claro, también al judicial, al económico, al sindical, al religioso, al universitario, al deportivo…

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