Este 30 de junio de 2014, Kiko Méndez-Monasterio escribe en La Gaceta una columna titulada ‘Alfredo y Maleni, maneras de marcharse’ en la que arranca diciendo:
Siento por dentro que todos se van, como la canción que cantaban Amaral y Moby. A Rubalcaba le gusta Amaral, y también Los Secretos -los de la música, además de los otros-, porque todo el mundo tiene una cara amable, incluso mesié Faisán, e inspira cierta ternura el personaje cuando ya sólo enseña la espalda, abatido y derrotado.
Añade que:
Todos se van, cada uno a su estilo. El viejo rey en un arrebato oscuro, inexplicable; Rubalcaba con alguna meláncolica canción pop, rumbo a la calle del olvido; Maleni con sus maneras inconfundibles, atropellando razones y verbos, gritona, maleducada y con diez mil euros mensuales asegurados, mientras en su partido no hacen más que hablar de los niños con hambre que hay en España.
Y concluye que:
Bueno, algunos no se marchan, hay que despegarlos del sillón con agua caliente, como a Magdalena -Lady Aviaco, Maleni, Mandatela- y su aspecto mal disimulado de adicta al bingo.

