El fármaco en cuestión contiene un principio activo que denominan "sofosbuvir"

El negocio de la vida y los mercaderes de la farmacia

El negocio de la vida y los mercaderes de la farmacia
Medicina, Farmacia, medicamento, médico, salud y Sanidad. PD

En los últimos días se vienen publicando noticias respecto a un fármaco que podría salvar la vida a enfermos de hepatitis.

El fármaco en cuestión contiene un principio activo que denominan «sofosbuvir» y que se ha demostrado efectivo en un 95 por ciento de los casos tratados. Hasta aquí la buena noticia, pero las malas vienen a continuación.

El Ministerio de Sanidad ha aprobado que este fármaco se puede utilizar en España pero el problema es que el tratamiento cuesta 80.000 euros y en nuestro país al parecer hay cerca de novecientas mil personas que lo necesitarían.

Por lo que se ha publicado en distintos medios el Ministerio de Sanidad intenta negociar con el laboratorio dueño del fármaco una reducción del precio pero al parecer el laboratorio se resiste.

Para ellos el negocio es el negocio y a lo que parece tanto les da que miles de personas puedan morir si no son tratadas con «sofosbuvir».

Al parecer algunas Comunidades Autónomas decidieron suministrar este tratamiento pero ¡sorpresa! el fármaco nunca llega y entonces comienza eso tan español de que la culpa es del otro.

El ministerio de Sanidad dice que las Comunidades tienen competencia para comprar el fármaco y las Comunidades no lo compran porque es muy caro, según dicen los médicos a los enfermos y estos denuncian ante los medios de comunicación.

Me parece a mi que la ministra Ana Mato y los responsables de Sanidad de las Comunidades Autónomas tienen la obligación de facilitar este fármaco a los enfermos ya que se ha demostrado que incluso en los casos más agudos es capaz de revertir la enfermedad y salvar la vida del paciente.

Resulta insoportable saber que en España miles de personas pueden morir porque no disponen del «sofosbuvir». Pero al margen de la responsabilidad política, por su estrechez de miras e ineficacia, de las autoridades sanitarias, lo espantoso es que haya un laboratorio farmacéutico capaz de condenar a miles de personas a una muerte segura.

¿Qué clase de personas son quienes dirigen ese laboratorio? ¿Qué clase de personas son sus propietarios? Vivimos en una sociedad en la que parece que vale todo, en que las ganancias de una empresas están por encima de la vida de las personas y lo peor es que los Gobiernos lo consienten.

Hay descubrimientos científicos que no deberían de ser de nadie, que no deberían de permanecer en manos privadas cuando de estos descubrimientos depende la vida de miles, de millones de personas.

El bien común, la salud, la vida, deberían estar por encima de los intereses comerciales de cualquier empresa. Resulta nauseabundo que la empresa que elabora el «sofosbuvir» sea capaz de estar condenando a muerte a miles de seres humanos porque estos no disponen de medios para comprar el medicamento.

Creíamos que en los países europeos disfrutábamos de las ventajas del Estado del bienestar pero cada vez es más evidente que ese modelo lo están haciendo añicos y que nos están importando el sistema norteamericano, ya saben en USA la salud es una negocio.

Si usted tiene dinero puede pagar buenos médicos y los fármacos que necesite y si no lo tiene entonces dese por desahuciado.

A mí me da vergüenza pensar que en nuestro país, aquí y ahora, novecientas mil personas están esperando que las suministren el «Sofosbuvir» para poder continuar luchando por su vida.

¿A qué espera Ana Mato? Y ¿a qué esperan los responsables políticos de la oposición para plantear un debate urgente, y una solución más urgente aún, a este problema?

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