No se debe reformar una ley electoral de manera unilateral.

Elecciones municipales y cambio de normas: La democracia es para todos

Elecciones municipales y cambio de normas: La democracia es para todos
El presidente Mariano Rajoy en la rueda de prensa del Palacio de La Moncloa. EP

Una reforma electoral democrática exige consenso, ya que lo contrario supondría que un solo partido estaría marcando las reglas de juego en su propio beneficio. Dicho de otro modo: aunque se pueda, no se debe reformar una ley electoral de manera unilateral.

Existen declaraciones del propio Mariano Rajoy en ese sentido, pero ahora su partido -o él mismo- parece haber cambiado de opinión, lo cual entraña severos riesgos para la democracia en España.

En su día, ex presidente socialista José Luis Rodríguez Zapatero también había planteado una reforma electoral en busca de una mayor proporcionalidad, criterio que entonces abanderaba Izquierda Unida. Pero ante la falta de acuerdo con el PP no pudo satisfacer a Gaspar Llamazares.

No solo desde el Gobierno español hubo propuestas así. Desde Galicia, el ex presidente Emilio Pérez Touriño, también del PSOE, estudió cambios en la asignación provincial de escaños en las elecciones autonómicas, y ante el rechazo del PP abandonó su iniciativa. ¿Hará ahora lo mismo Rajoy ante el rechazo del PSOE a sus planes para la elección directa de alcaldes?

Mariano Rajoy, que sabe mucho de fútbol -tal vez es, junto con el ciclismo, de lo que más sabe- es conocedor de que los partidos deben ganarse en el campo y no en los despachos.

Y sabe, por supuesto, que las normas no deben cambiarse en vísperas de una final, en función de quienes la juegan. Es decir, las próximas elecciones municipales deben disputarse con las reglas actuales y no con otras adaptadas a la irrupción de Podemos, un finalista inesperado.

El pretexto de mejorar la gobernabilidad con la reforma tampoco convence, ya que en más de 30 años de democracia son contados los casos de problemas de ese tipo, ni para aprobar los presupuestos ni para sacar adelante los grandes proyectos de los ayuntamientos.

No solo han funcionado razonablemente las mayorías absolutas, sino también las relativas. Por lo demás, una ley electoral debe respetar no solo a quienes gobiernan, sino también a quienes controlan al poder. En eso consiste la democracia.

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