ANTONIO ELORZA

«Recordemos ‘democracia popular’, antecedente de la ‘plebeya’ de Pablo Iglesias»

"Recordemos 'democracia popular', antecedente de la 'plebeya' de Pablo Iglesias"
Antonio Elorza.

Antonio Elorza escribe este 9 de septiembre de 2014 una columna en El País titulada ‘Podemos: el ascenso al poder’ que arranca:

Con frecuencia, los tuits son como los insultos que se dirigen los automovilistas de un coche a otro. El agresor disfruta de la doble coraza del posible anónimo y de la brevedad impuesta del texto, lo cual justifica quedarse en un improperio, sin tomarse el trabajo de argumentar. Pero los hay ocurrentes, como uno que alcanzó notable difusión censurando un artículo mío: «Que dice Elorza que Pablo Iglesias va a traer la guillotina, a resucitar a Lenin y a convertirnos en Corea del Norte». Estupendo. Y que, además, si cambiamos Corea del Norte por Venezuela, casi da en el clavo.

Sigue:

Ante todo por el sentido leninista de la acción y de la organización, ambas subordinadas al objetivo de una conquista del poder donde la política se militariza. Sin concesión alguna a los procedimientos democráticos, que aun eliminándolos, la tradición estalinista reivindicará en su vocabulario. Recordemos «democracia popular», antecedente verosímil de la «plebeya» de Iglesias. Sirvan de muestra los dos preborradores elaborados en julio por el «equipo de preparación» de la asamblea constituyente de Podemos y los estatutos para constituirse en partido político.

Atendiendo a Podemos, sus relaciones de poder están definidas de abajo arriba; por eso será -dice el anuncio- «la estructura organizativa más democrática, abierta y plural que ha conocido nuestro país». El ciudadano en el país de las maravillas. Dicho en lenguaje tecnocrático, todo funcionará bottom-top,desde la base al vértice. Todos participarán en las decisiones de manera «abierta, respetuosa (sic) y directa», en la elaboración de los programas, y sobre todo mediante la Asamblea Ciudadana Estatal.

Es en la estructura de los órganos ejecutivos donde el supuesto bottom-top se convierte en top-down. El centralismo democrático, red mediante, deviene centralismo cibercrático (De Rosa). Los nombres son otros -Consejo Ciudadano, Consejo de Coordinación, Portavocía- pero en la práctica estamos ante la pirámide Comité Central-Comisión Ejecutiva (Politburó)-secretario general de un partido comunista clásico. Incluso reforzada. El poder de decisión real se encuentra únicamente en el portavoz (P.I.), designado por la asamblea por sufragio directo, con la colaboración del Consejo de Coordinación, elegido por el Consejo Ciudadano a propuesta del portavoz, además único capacitado para autorizar que el Consejo vote. Mejor el consenso. Ningún cabo queda suelto.

Concluye:

Pablo Iglesias pone sus cartas sobre la mesa. Propone una «apertura democrática plebeya», «un gobierno nuevo al servicio de la gente» frente a la oligarquía y al «orden de 1978». Con timidez, apunta a «un sentido constituyente», objetivo a encubrir por ahora, igual que la filiación chavista. Ofrece «un discurso de excepción para una situación de excepción». Y a instaurar de inmediato. Conviene aquí volver al tuit citado. Nadie se ha inventado que Pablo Iglesias cante a la guillotina y al principio inspirado en Robespierre de eliminación del «opresor». Cuando regresa a la actualidad el genocidio de los Jemeres Rojos, basado en esa idea y en el terror soviético, no bastan buenas palabras. Hace falta una autocrítica en toda regla para verse reconocido como demócrata.

Autor

Roberto Marbán Bermejo

Licenciado en Ciencias de la Información por la Universidad Complutense de Madrid y actualmente cursa el grado de Ciencias Políticas por la UNED, fichó en 2010 por Periodista Digital.

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