No se arruga ante el fenómenos de "Podemos"

¿Sabía que el socialista Pedro Sánchez no tiene complejos?

¿Sabía que el socialista Pedro Sánchez no tiene complejos?
Pedro Sánchez Psoe

Pedro Sánchez no tiene complejos. Me refiero a que no se arruga ante el fenómenos de «Podemos».

Sin embargo «Podemos» está ahí y por lo pronto se ha merendado a Izquierda Unida, a la que le ha paralizado el pánico que siente ante la nueva formación de izquierdas.

Lo cierto es que «Podemos» ha provocado desconcierto entre los sectores de izquierdas, incluido el PSOE.

Lo que está por ver es si el hartazgo de los ciudadanos, si el asco ante tanta corrupción en todas las filas políticas, si la desesperación ante la crisis, etc, etc, etc, va a consolidar y aumentar el voto de «Podemos» o por el contrario a la hora de la verdad, es decir a la hora de unas elecciones generales, a los votantes les va a entrar el miedo escénico o si por el contrario van a optar por la catarsis que puede significar votar y dar una mayoría amplia a «Podemos».

Es decir está por ver si «Podemos» ha llegado para quedarse. Vaya por delante que yo me encuentro entre quienes creen que «Podemos» se va a consolidar y que además está sirviendo para que el resto de la izquierda se ponga las «pilas».

El PSOE por no ir más lejos tiene un problema de credibilidad. José Luis Rodríguez Zapatero ha sido tan nefasto para España y para su propio partido que ha provocado el desafecto y la desconfianza de los ciudadanos y de los propios votantes socialistas hacia el PSOE.

De manera que Pedro Sánchez tiene que recuperar la credibilidad perdida por su partido y esa no es una tarea fácil. De ahí que tampoco lo sea encontrar un nuevo discurso, un armazón ideológico que de respuesta a los problemas de la sociedad de hoy.

En mi opinión Sánchez es un político pragmático que va paso a paso construyendo ese nuevo proyecto con el que poder convencer a los ciudadanos de que merece la pena volver a votar al PSOE.

El nuevo líder socialista no deja de repetir que quiere que el PSOE sea el partido «capaz de trasformar las protestas en respuestas» y a partir de ahí sus postulados se mueven en los de socialdemocracia clásica pasada por Felipe González.

En el 82 Felipe González se presentó a las elecciones con un slogan: una mayoría para el cambio, y en el 2014 Pedro Sánchez apela a esa mayoría social para llevar a cabo un nuevo «cambio».

También echa mano de lo que en su día decía Felipe González: que el partido que más se parecía al mayoría social era el PSOE. Sánchez por su parte afirma que su objetivo es poner en marcha un proyecto con los valores de la mayoría que coinciden con los del PSOE.

La pregunta es ¿será suficiente? Me refiero a si estos postulados serán suficientes para un electorado desengañado.

Por lo pronto Pedro Sánchez no tiene complejos y se enfrenta con argumentos a los líderes de «Podemos».

El resultado final se dirimirá en las urnas donde los ciudadanos tiene la última palabra. La primera cita dentro de unos meses, las elecciones autonómicas y municipales.

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