Visto que hay medios cuya propiedad se reparten entre fondos de inversión, bancos o grandes corporaciones

Letizia y los periodistas: Palabras de Reina

Letizia y los periodistas: Palabras de Reina
Letizia, nueva Reina de España. CR

Ha dicho la Reina que hay que agradecer la tarea y la valentía de los periodistas que «dicen no», que «se plantan», que «mantienen la independencia» y que» protegen el oficio y lo miman a base de seriedad, rigor y verdad».

Dice bien Doña Letizia. Este es un oficio en el que luchar para ser independiente equivale a decir que hay que luchar para poder contar aquello que alguien en algún lugar está intentando que no se publique.

Visto que hay medios cuya propiedad se reparten entre fondos de inversión, bancos o grandes corporaciones, se entenderá que, en ocasiones, el enemigo contra el que hay que luchar está tan cerca que convierte la lucha en derrota anunciada.

Aun así, volviendo sobre las palabras de la Reina (dichas en el Senado ante un auditorio de periodistas en ocasión de la concesión del Premio que lleva el nombre del inolvidable Luis Carandell), habría que añadir que esa lucha por la independencia hace del periodista un tipo decente y le conduce a no dejarse reclutar por el poder o los poderosos que tienden a disfrazar de información lo que no es más que propaganda. Decente y como decía Albert Camus, comprometido no con los que hacen la Historia sino con quienes la padecen.

Un buen periodista es un tipo decente y en ocasiones, un tipo impertinente. Impertinente porque -por decirlo con palabras de Georges Orwell- periodista es aquél que se atreve a decir lo que la gente no quiere escuchar.

También habló Doña Letizia de la responsabilidad social del periodista. Y dijo palabras que recuerdan que esa responsabilidad es tal porque nuestro trabajo ayuda a formar opinión pública, que es uno de los pilares básicos de los sistemas democráticos.

De ahí que el ideal del periodismo sería actuar como contrapeso.

Nunca como contrapoder. Hay que alejarse y desconfiar de los directores proféticos. Trabajar con ilusión, con ambición de independencia, pero sin hacernos demasiadas ilusiones porque, como decía, -salvo excepciones- en los medio el poder ya no está en la Redacción. A veces ni siquiera en la Dirección.

Los partidos políticos, los grupos de presión confesionales, los lobbys económicos, algunas de las empresas del IBEX, son quienes intentan cortar el bacalao y decidir hacia dónde hay que orientar los debates sociales.

Aun así. A pesar de todo. La decencia profesional, obliga a luchar para ser independientes y estar de lado de los excluidos.

Obliga, por decirlo con Milan Kundera, a combatir la injusticia, sin caer en ella. Palabras mayores, como las que dejó la Reina a su paso por el Senado.

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