‘Contrarreloj’ se titula la columna de Victoria Prego en El Mundo este 24 de septiembre de 2014:
Ha sido la posibilidad nada desdeñable de que Alberto Ruiz-Gallardón hiciera el anuncio de su marcha hoy mismo en la sesión de control al Gobierno o a continuación, en el transcurso de su respuesta a la interpelación del IU sobre esta cuestión, la que decidió al presidente a forzar apresuradamente la renuncia de su ministro y hacerlo a tiempo, es decir, cuando él todavía no hubiera puesto el pie en la escalerilla del avión que le llevaría a China.
Argumenta:
El ministro de Justicia estaba decidido hace tiempo a presentar su dimisión porque sabía hace meses que el anteproyecto de Ley del Aborto había muerto en el mismo lugar en el que había sido alumbrado: el Consejo de Ministros. Pero esa ley que inicialmente pretendió aprobar el Gobierno fue un error monumental desde el primer momento. Primero, porque no había una demanda social en ese sentido. Segundo, porque los términos del proyecto de ley iban mucho más allá de lo que la mayoría de los votantes del PP demandaban y porque irritó a una buena parte de su electorado por excesiva.
Sigue:
Por lo tanto, la conclusión final es que el Gobierno no tenía que haberse metido en semejante jardín, del que ha tenido que salir ayer de muy mala manera porque el momento político es el más inadecuado para que en el Ministerio de Justicia haya cambios.
Aceptemos que peor hubiera sido que el señor Gallardón hubiera abierto la crisis de Gobierno en el momento en que el presidente del Gobierno y también el Rey estuvieran fuera de España. La solución buscada por Rajoy ha sido la de un regate en corto y fulminante y Alberto Ruiz-Gallardón ha dimitido y ha sido inmediatamente sustituido dentro del tiempo reglamentario.
Finaliza:
Pero, con todo el coste que comporta para el Partido Popular, ésta ha sido la mejor decisión que podían tomar una vez que se habían equivocado tan grandemente. Otros votantes del PP le devolverán ahora su voto.

