Coalición Canaria no representa a todos los canarios

Y ahora nos sale el ‘pobre’ Paulino Rivero con el referendum canario

Los de mi generación nos hemos pasado más de media vida oyendo, tanto en la dictadura como en la democracia, el lamento de todos por la absoluta dependencia energética de nuestro país.

Incluso los más mayores recordamos aquel amago, tan típico del franquismo, cuando en un pueblo de Burgos existió una remota posibilidad de encontrar petróleo que naturalmente se quedó en casi nada aunque creo que aún sigue abierto un humilde pozo.

La zona, que llego a denominarse «capital del oro negro», se fue deshabitando lentamente. Son historias que pasaron de la alegría al olvido en un abrir y cerrar de ojos.

Ahora le toca a Canarias cuyo presidente, Paulino Rivero, ha enarbolado una bandera al menos dudosa en contra de cualquier prospección petrolífera del brazo de grupos ecologistas y miembros de organizaciones políticas, sociales y empresariales junto a los que se manifestó frente al Congreso en un acto de protesta -por cierto- no autorizado.

Rivero dice cosas muy serias y que duelen y advierte del riesgo de que el trato «colonial y humillante» que se está dando desde el Gobierno Central a la sociedad canaria genere serios problemas de relación entre su comunidad autónoma y el resto del Estado.

No sé, pero yo creo que se pasa mil pueblos en esta su última cruzada. Y se pasa porque las cosas hay que explicarlas bien y aunque quiera distanciarse del referéndum catalán, lo que propone Rivero para su consulta no se sostiene; el secreto de estas cosas es siempre cómo se planeta la pregunta a la que los ciudadano deben contestar tan sólo con un «si» o un «no».

Y la pregunta está envenenada; dice textualmente:

«¿Cree que Canarias debe cambiar su modelo medioambiental y turístico por las prospecciones?».

Y, hombre, tampoco hay que llegar tan lejos por varias razones.

La primera es que las prospecciones puede que no den los frutos esperados y se acabe la historia antes d empezar.

En segundo lugar porque no se termina de entender que las famosas prospecciones vaya a cambiar a la fuerza un modelo medioambiental y turístico, lo uno no lleva necesariamente aparejado lo otro y es más que posible que puedan convivir e incluso aumentar gracias a las sinergias.

En tercer lugar, las prospecciones están pegaditas a aguas marroquíes cuyo gobierno no va a preguntar nada a nadie y si empieza a perforar y aquello es un chollo, a Canarias sólo le llegarían los posibles problemas y ninguna de las mucha ventajas.

Por último caemos en lo de siempre: Coalición Canaria no representa a todos los canarios y Paulino Rivero es Canarias toda hecha hombre.

Pero es que además no se entienden muy bien algunas afirmaciones del presidente que dice una cosa y su contraria: por una parte asegura que responsables de Repsol le han confesado que los sondeos en aquellas aguas no figuran en sus planes estratégicos y que si actúan es «por la presión» del Ministerio.

Pero es que también afirma que su paisano, el ministro Soria, da los permios que da en «clara connivencia» con los intereses privados por encima de los generales. ¿Qué lío es este?

Si Respsol confiesa que no tiene interés en la cosa y que es el Gobierno quien le presiona, ¿cómo va a plegarse el ministro, en clara connivencia, a los no- intereses privados?

Hay que ser más serios y más rigurosos por respeto a los canarios. Que no digo yo que no comprenda algunas razones de los ecologistas, pero tal vez exista un término medio donde no haya que hacer preguntas con trampa y sopesar antes los beneficios y los puestos de trabajo que todo esto podría generar. Hacer política con estas cosas, no es lo más recomendabl

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