Este 14 de octubre de 2014, escribe José García Abad en El Plural una columna titulada ‘La indignación verbal no se corresponde con las expulsiones’ en la que arranca diciendo:
La rotundidad verbal en la indignación expresada por los dirigentes de los grandes partidos; de los sindicatos mayoritarios; y de todas las patronales, tanto las que agrupan a las grandes empresas como las que dicen representar a las pequeñas; tanto la CEOE que confedera a todas como las de ámbito sectorial, autonómica o local, no se compadece con la rapidez en la adopción de medidas efectivas.
Añade que:
Los altos órganos de gobierno del Partido Popular que presumen de tolerancia cero con la corrupción vienen aguantando numantinamente a sus corruptos hasta el procesamiento. Pedro Sánchez, el flamante secretario general del PSOE tanto o más radical en su condena de la corrupción en abstracto sitúa la raya de la expulsión cuando se produce la imputación judicial de sus ovejas negras.
Y concluye que:
Parece que la dimisión por vergüenza o para no perjudicar a la organización tal como se han producido casos tanto en partidos como en sindicatos no es considerada por los dirigentes patronales.
