El populismo de Podemos planea sobre la economía española

Los cisnes negros están ya en España y llevan coleta

Los cisnes negros están ya en España y llevan coleta

Mi compañero y amigo Rayo lleva mucho tiempo alertando de los peligros que acechan a la débil economía española. Crecemos, sí, pero sin mucha fuerza y sin cimientos sólidos.

En su opinión, cualquier imprevisto o cisne negro podría cambiar el panorama. Hemos pasado sin muchos rasguños algunos episodios que en principio eran inesperados como las relaciones entre Rusia y Ucrania o la debilidad de algunas de las economías más fuertes de Europa, incluida Alemania.

Algunos cisnes han pasado y han hecho más o menos daño. Aún está por cuantificar el que nos pueda hacer una Europa débil, sobre todo, porque al menos el 50 por ciento de nuestras exportaciones van para allá.

Ahora en España y ya lo están barruntando bancos de inversiones y casa de análisis, los cisnes negros pueden estar en el interior de nuestro país: el proceso separatista de Cataluña y el auge de Podemos.

En el caso de la formación de Pablo Iglesias está claro que sus propuestas aterran a los inversores internacionales y eso que aún no acaban de contarnos de qué van o cuáles serán finalmente las que conformen su programa.

Sí sabemos con las que concurrieron a las elecciones europeas, por más que algunos se empeñen en decir que ese ya no es el programa, que ese era para las europeas.

En todo caso, la mayoría de las medidas que contenía se referían a España y a los españoles (renta básica, edad de jubilación, jornada laboral, sueldos). Varios analistas ya han puesto pie en pared y aseguran estar recomendando a sus clientes que apuesten por otra deuda, por ejemplo la irlandesa, antes que por la española por lo que pueda pasar.

Algo parecido están pensando los expertos sobre el impacto que sobre la economía española en general y catalana en particular tendría la independencia de Cataluña. Ya sabemos que son muchos los catalanes, los primeros sus dirigentes por la independencia, los que no atienden a estas razones, no lo creen o sencillamente miran para otro lado.

Algo parecido a lo que ocurre con los futuros votantes de Podemos que aseguran en su mayoría no conocer las medidas que proponen para sacarnos de la crisis, para llevarnos a una España más próspera, donde todo el mundo consiga empleo, salario, vivienda.

En el caso de Cataluña puede que se haya empezado muy tarde a hacer pedagogía, pero ocurre lo mismo, no se quieren enterar de que saldrán de la Unión Europea, no podrán pagar sus deudas y sus problemas de paro y servicios públicos deficientes empeorarán.

Ahí están las advertencias para los que quieran oírlas. En los dos casos, España perderá la confianza ganada en estos años y aunque los problemas son muchos, los principales el paro y la corrupción, los cambios tienen que venir desde dentro del sistema no dando una patada al tablero sin analizar con rigor sus consecuencias.

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