EL GRAN WYOMING

«Creo que ni la democracia, ni la libertad, deben nada a personajes como Martín Villa o Manuel Fraga Iribarne»

"Creo que ni la democracia, ni la libertad, deben nada a personajes como Martín Villa o Manuel Fraga Iribarne"
Gran Wyoming

Este 19 de noviembre de 2014, escribe El GranWyoming en Infolibre una columna titulada ‘Crímenes y errores‘ en la que arranca diciendo:

No le vamos a negar el derecho a ejercer la cobardía para salvar el pellejo a este prohombre de la patria que tanto ha hecho, según algunos que tienen superado el pasado, para que todos disfrutemos de democracia y libertad, pero ahora que todavía podemos hablar yo también voy a ejercer el mío a discrepar. Creo que ni la democracia, ni la libertad, deben nada a personajes como Martín Villa o Manuel Fraga Iribarne, otro presunto responsable del advenimiento de la normalidad democrática a nuestro país que también ha muerto sin rendir cuentas a la Justicia, ya que dedicaron toda su inteligencia y energía cuando eran más validos a que en España no hubiera libertad ni democracia nunca.

Y añade que:

En cualquier caso, no todo lo punible pasa por haber sido ministro de Franco y obvia que tuvo otros cargos de gran responsabilidad durante la dictadura. Pero no se entiende bien a qué viene esa polémica porque los hechos con los que se le relaciona, los asesinatos de Vitoria, tuvieron lugar en el año 1976, cuando Franco estaba muerto, y él sí era ministro, primero de Relaciones Sindicales, y más tarde de Gobernación, a los tres meses de aquellos sucesos y, sin duda, nombrado en premio a su colaboración en la negación de los hechos y la legitimación de aquella política, como cuando dio un paso al frente y de la mano de su colega Fraga tuvo el valor de presentarse en el hospital a visitar a los heridos como si se hubiera tratado de un accidente de tráfico en lugar de una masacre, tal y como la describió uno de los policías que intervino en el ajusticiamiento y pedía más cartuchos.

Y concluye que:

Aquella hazaña quedó en el recuerdo de algunos que vivimos los hechos no como un acto de legítima defensa ante la agresión sufrida por la policía a manos de ciudadanos armados, tal y como se difundió en su día la noticia, ¿lo recuerda, don Rodolfo?, sino como un asesinato injustificable de obreros indefensos que salían atropellándose de la iglesia de la que estaban siendo desalojados con gases para ser ametrallados desde fuera. Aunque injustificable no sería un término válido para todos, esto decía don Manuel en el año 2003 con respecto a aquellos crímenes: «No puedo decirle que la actuación fue excesiva en aquellos momentos, fíjese cómo han actuado ahora los rusos en el teatro Dobrovka». Se refería al asalto por parte de las tropas rusas de aquel teatro donde murieron 39 terroristas y 129 de los rehenes que tenían secuestrados.

 

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